Consejo de Administración – Beneficios corporativos (México)


Debido a que existe una gran cantidad de formas en las que una entidad se puede organizar, desarrollar, expandir y sucederse, la integración de esquemas de un gobierno corporativo le proporciona la capacidad para alcanzar la verdadera meta de los negocios, que es permanecer en el mercado, asumiendo una clara responsabilidad acerca de los medios para lograr esta meta, con visión, pasión, dirección y estrategia; con herramientas que permitan tener las operaciones bajo control y con líneas claras de sucesión.

Es responsabilidad del gobierno corporativo dar a la empresa —sin importar su tamaño—, la vitalidad, estrategia, los medios para garantizar la venta en el futuro, el adecuado clima laboral y la congruencia en los negocios; enfatizando que, la forma en la que hacemos los negocios es tan importante como los negocios mismos, por lo que la consecuencia de la constancia en ello asegura que el resultado combinado de todos estos esfuerzos se verá reflejado en el sentido de rentabilidad, liquidez y margen de ganancia en la entidad.

Integrar los conceptos del gobierno corporativo implica conocer las distintas formas de organizaciones permitidas por nuestra legislación y aprender a trabajar bajo los esquemas institucionales pertinentes para darle solidez al proceso de desarrollo corporativo y de negocios, lo cual representa un reto mayúsculo dentro de las etapas de desenvolvimiento empresarial.

Es de conocimiento popular que los mexicanos tenemos una alta capacidad para socializar, pero grandes impedimentos para asociarnos, y el gobierno corporativo exige y demanda que desarrollemos habilidades y competencias transversales que de continuo no practicamos en la generalidad: el debate de ideas y su juicio crítico; el respeto a la experiencia y conocimiento de cada integrante en distintas disciplinas y el uso de ello en beneficio de la empresa; la capacidad de no considerar en forma personal el cuestionamiento de las decisiones tomadas o planteamientos expuestos permitiendo con esto el crecimiento lógico, estructurado y fuerte, con el vigor de los argumentos y la expectativa de realidad y no basado en las emociones o corazonadas.

Trabajar con estas habilidades permite que —en lugar de que prevalezca en los negocios la visión de una sola persona y sea la que impere sobre el futuro de las empresas y las familias que las conforman—, se abra la posibilidad de colaborar bajo una estructura mucho más fuerte y enriquecida, es decir, la del gobierno corporativo, el cual ofrece las bondades de tener como órgano supremo al Consejo de Administración con todas las ventajas organizacionales que esto representa, ya que permite una mejor y más clara fuerza integral dentro de la propia empresa, y de esta forma es más factible tener mayor probabilidad de alcanzar los objetivos fijados.

Otro gran reto que implica el establecimiento de un Consejo de Administración dentro del gobierno corporativo como órgano regulador y decisorio empresarial, es tener la consideración del factor tiempo para la resolución de asuntos de competitividad, liderazgo corporativo y de mercado, así como la transmisión del sentido de urgencia dentro del propio Consejo para la aceptación consensada y debatida de una resolución determinada, permeando hacia los distintos rincones de la organización.

Este punto es de suma importancia, ya que implica la práctica de habilidades para la salud empresarial, pues en principio parecería que es más ágil y fácil decidir desde la perspectiva de un administrador único que en Consejo, debatible desde la misma coordinación de agendas, lo que no implica, sin embargo, que la decisión unilateral sea la más indicada, sino la más rápida, y en ocasiones, el solo hecho de tener definido un rumbo puede marcar la diferencia en los puntos de la participación en el mercado.

Es bien sabido que al tener distintas personalidades decidiendo, debatiendo, colaborando e interactuando, es inevitable la aparición de grupos de apoyo hacia una u otra persona o posición, haciendo grupos dentro de los grupos, corrillos y cotos de poder, lo que hace que alinear la buena fe de todos los integrantes sea en ocasiones un elemento a considerar dentro de la estrategia de comunicación organizacional o bien dentro de la operación regular.

Ante estas aseveraciones corporativas, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ha establecido que es necesario conocer las buenas prácticas y el manejo de las vertientes derivadas del gobierno corporativo como una forma de auxiliar a las empresas pequeñas y medianas a desarrollarse en los ámbitos y en las reglamentaciones de corte mundial, así como invitar a las empresas de gran calado a apegarse a estas buenas prácticas, entre las que se destaca la forma de revisar, establecer y respetar los planes de sucesión en las empresas para darle congruencia a las inevitables crisis generacionales, brindando sucesiones estratégicas, meritocráticas, transparentes y eficientes, para no favorecer cambios de timón bruscos y/o sin sentido, como los que, en algunos casos, han logrado quebrar empresas.

En casos menos dramáticos, contraer el futuro empresarial por el desacuerdo sucesorio, la diferencia de visiones y la consideración genética hacia la sucesión, haciendo de los negocios simples transferencias hereditarias en lugar de desarrollos estratégicos de visión empresarial y de negocios.

Bajo la misma inspiración de la consideración de buenas prácticas, se indica la inversión y consideración de las técnicas, inversiones y desarrollo de metodologías de control interno para dar vitalidad a las empresas en cuatro dimensiones fundamentales que, a su vez, serán herramientas estratégicas que el gobierno corporativo debe tener en cuenta dentro del proceso integral de negocio, para permitir la integración de consideraciones de negocios de alto nivel, aplicables a toda decisión en la macro operación y en la micro relevancia de las tareas del día:

Garantizar la eficacia y eficiencia de la organización dentro de su propio funcionamiento y operación.

Garantizar la confiabilidad de la información para favorecer la toma de decisiones.

Asegurar el apego al cumplimiento de toda normatividad alusiva y referente al modelo de negocios de la compañía.

Asegurar la salvaguarda y buen manejo de los activos de la compañía, tangibles e intangibles y junto con ello la inclusión de los cuatro grandes ejes operacionales, que deben ser vigilados estrechamente, sabiendo que el crecimiento desmedido en uno de ellos puede desbalancear de manera irreversible a cualquiera de los otros.

El gobierno corporativo tiene la responsabilidad fundamental y fractal de la inclusión de elementos que permitan la permanencia de la entidad; y la observancia de principios de negocio-operación son vitales para brindar la estructura que permitirá al proceso decisorio la integración específica de elementos que busquen obtener ventajas competitivas y de peso en el mercado.

Desde el punto de vista del gobierno corporativo el precepto de la rentabilidad  puede derivar de formas que favorecen la operación en el sentido amplio de que cada esfuerzo que se realice debe considerar el favor esperado resultante del mismo y buscar el beneficio general de cada área funcional de la empresa para alinear las metas de cada una y poder convertirlas de planes rentables en términos financieros, a planes rentables en términos operativos, de prestigio, de marca o de control interno.

El sentido comercial de toda operación es una derivación de la visión con la que los negocios se realizan y es otro factor estratégico que pertenece a las responsabilidades del gobierno corporativo por medio del Consejo de Administración, el cual tiene una ventaja natural ante el modelo del administrador único, debido a la influencia mesurada y corporativa que puede tener una organización comparada con la persuasión de un administrador único.

Por definición, dentro las empresas existen áreas que no generan utilidades o rendimientos de manera directa, pero sus actividades sí inciden en las operaciones de las mismas y, por ende, en sus utilidades.

El sentido comercial es una forma de comprender el negocio y de asegurar las ventas en futuro, de buscar cómo aplicar las operaciones del día a día para fortalecer el posicionamiento de la empresa en cada actividad y abarcar nuevas secciones, para dar ese salto en la búsqueda de nuevos negocios; sin lugar a dudas, una de las primeras preocupaciones de los integrantes del gobierno corporativo como base de sustento de su estrategia para determinar los montos a invertir en nuevas líneas de producto, nuevos desarrollos o el atrincheramiento de campañas.

La otra gran alternativa de estrategia de negocios implica el sentido de la congruencia, ya que hacer negocios de forma que se lleven a cabo bajo la perspectiva esperada de las empresas, requiere de garantizar que, a lo largo de toda la empresa, se respeten los mismos principios rectores, estandarizados y generales de comportamiento, tanto de directores como de socios y asociados.

El sentido de congruencia indica la responsabilidad con la que la corporación busca actuar en todo momento y ciertamente es más viable hacerlo desde la pluralidad operativa que presenta el gobierno corporativo, ya que brinda distintas perspectivas de negocio. Es un eje rector de primera importancia para la consecución de objetivos en un entorno en el que importa, tanto conseguir el resultado como la forma en que lo logramos.

Este eje operacional es capaz de terminar con el prestigio de una empresa si se llega a transgredir, ya que en el mundo globalizado es importante mantener la conducta intachable por parte de quienes laboran en las corporaciones de clase mundial y se han dado cuenta de la importancia de este principio, así como de la clase de alianzas y negocios que se realizarán dentro de cada unidad de negocios.

El último eje operacional y estratégico y con el que podemos afirmar que el gobierno corporativo tiene ventajas sólidas en la comparación con otras metodologías de trabajo, se refiere a la gestión de personas, es decir, al personal y a quienes llegan al establecimiento, ya sean clientes, proveedores, auditores, sistemas de transporte, cobradores, repartidores y demás; quienes llegan a nuestro establecimiento tienen la oportunidad de vivir momentos de verdad, esto es, la imagen corporativa y empresarial que ofrecemos mediante el comportamiento de nuestros empleados, la imagen que brindamos y las decisiones que tomamos en el devenir del día a día.

El clima lo genera cada persona con sus actitudes y es responsabilidad individual y colectiva mantenerlo, de tal suerte que favorezca el intercambio de ideas, la disciplina organizacional y la concentración en las tareas, de acuerdo con lo que en cada momento correcto sea definido; es decir, que cuando sea momento de innovar, exista la confianza para generar debates, aportaciones, análisis, críticas, conclusiones y decisiones alineadas al plan estratégico aprobado por el Consejo de Administración.

La importancia del establecimiento de un gobierno corporativo o la planeación hacia su integración y evolución corporativa, radica en que la aplicación de estos conceptos desde el punto de vista estratégico, operativo, sucesorio y fundamental, tiene un marco de referencia basado en una fuente normativa integradora, la referencia empresarial requerida se encuentra en el Código de Mejores Prácticas Corporativas y sus anexos, emitido por el CCE, que busca fortalecer la sucesión generacional, elevar la competitividad, normar las condiciones de control interno y preparar a las empresas para competir con la ferocidad de los mercados internacionales en igualdad de circunstancias empresariales, al menos en equivalencia de estructuras organizacionales.

En específico, el anexo relativo al Consejo de Administración permite profundizar sobre las prácticas recomendadas por el CCE en lo relativo a su integración, participación, responsabilidades e influencia.

Establecer los pasos necesarios para incluir las buenas prácticas que indica el CCE garantizará una mejor forma de integrar elementos de transparencia, supervisión, evaluación del desempeño, equidad y mejora, esa es la condición requerida para constituir una mejor característica de control y desarrollo, desde la perspectiva corporativa y desde visión actual de los negocios.

El gobierno corporativo es una poderosa influencia empresarial para enfrentar los embates de la competencia, la incertidumbre y la consecución de metas. La revisión de los elementos publicados por el CCE permitirá establecer una mejor estrategia funcional transgeneracional e internacional de una forma mucho más eficaz que en otros modelos de gestión empresarial.

Fuente: Revista Contaduría Pública del Instituto Mexicano de Contadores Públicos

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *