Cuentas nacionales seguirán debilitadas hasta 2017 por dependencia del petróleo

El sector petrolero, notable por su participación en el Producto Interno Bruto (PIB), 5,88% promedio en la última década, ha sido uno de los motores de crecimiento más importantes de la economía colombiana. Sin embargo, esa dependencia que los gobiernos de los últimos años dejaron en el sector, ahora está pasando la cuenta de cobro a las cuentas nacionales dejando pérdidas por cerca de $4 billones hasta el momento para el PIB y esperando que lleguen a $9 billones para final de año.

Esto, basado en los análisis de precios que se esperan del hidrocarburo para este año y el siguiente, los cuales estarán en un margen de US$60-US$70 por barril y empezarán a subir por US$80 barril hasta 2017.

Y es que según el exministro de Hacienda, Guillermo Perry, ese problema de los precios y por lo tanto de utilidades casi nulas de Ecopetrol, tiene un efecto de casi dos puntos del PIB.

Por su parte, el exdirector de Planeación Nacional, Hernando José Gómez explicó que con ese margen y mayores niveles de ajuste va a continuar la afectación en la inversión, lo que también resultará lastimando los niveles de producción en algún momento.

De hecho, según el más reciente informe que presentó la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios Petroleros, Campetrol, “se proyecta que en 2015, las exportaciones sufran un duro impacto, perdiendo 11 puntos porcentuales de representación, es decir una disminución de ingresos por exportaciones de $33 billones, la caída más grande de las ventas externas de petróleo desde 1990”, explicó el analista, José Luis Langer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Situación que no se recuperará en el corto plazo y que las otras industrias de la economía no lograrán compensar, ya que como explica Perry, “la gran equivocación desde 2003 fue que permitimos que el sector externo dependiera exageradamente del petróleo y los minerales, además de no acumular las suficientes reservas de dólares. Así, debilitamos la industria y la agricultura y ahora que la tasa de cambio es más competitiva, estos sectores se van a tardar en reaccionar por lo que la recuperación no será en el corto plazo”.

Tanto así que por el momento, y a pesar de una caída de 7% a 6,3% para 2015 de la participación de la industria en el PIB, que al futuro golpeará la producción, el sector seguirá siendo tres veces la producción pecuaria y ganadera y ocho de veces la textil, estima Campetrol.

Respecto a la Inversión Extranjera Directa (IED), “en los últimos cinco años la falta de hallazgos importantes de reservas y la prioridad en la producción, han hecho que el flujo de dineros hacia el país haya disminuido paulatinamente. Adicionalmente, la coyuntura ha generado una baja de ocho puntos porcentuales entre 2014 y 2015 en la participación del sector en la IED, lo que equivale a una reducción de US$$2.300 millones en el grueso de estos capitales entrantes”.

No obstante, según explicó Alejandro Martínez, socio de AMVConsultores, “las petroleras seguirán invirtiendo y realizando acciones para mejorar su competitividad, lo que será un aporte positivo para la industria, más aún cuando las compañías del sector, ya han pasado muchas veces por este escenario y saben cómo reducir los costos y mantener su productividad”. Además, concluye con que no hay que olvidar que durante décadas el precio del crudo estuvo en US$17. Ahora lo que sucede es que los costos tienen que bajar, es por esto que la recuperación sería en 2017.

Las pérdidas en empleo y empresas sísmicasLas empresas de bienes y servicios petroleros se han visto afectadas desde antes de la caída de los precios por la prioridad que se le dio a la producción en detrimento de la exploración, lo que ha llevado a que en sísmica haya caído 62% frente a junio del año anterior (a junio de este año llevan recorridos 1.173 kilómetros onshore). Más grave aún, en cuanto a la sísmica offshore, en 2014 se corrieron 32.500 km y durante 2015, con cifras a junio, no se han corrido kilómetros. Cifras que de igual forma han dejado cerca de 30.000 trabajadores en las regiones sin trabajo.

Fuente: La República