Empresas colombianas optan por el mercado estadounidense para poder captar más recursos 

indicadoresLas empresas colombianas que aspiran alcanzar sus objetivos y generar una mayor liquidez, es decir más captación de recursos, siempre optan por ampliar su espectro de mercados. Por lo general tienden a llegar al mercado estadounidense o en el ámbito de inversión en la bolsa de valores, las cuales brindan la oportunidad de superar el límite de los recursos que normalmente podrían captar en el local. Desde luego, esta no es la única opción que tienen las empresas, y no solo las grandes empresas, también podrían optar a esto las empresas medianas. Esta otra alternativa es incurrir una oferta privada de acciones o títulos de deuda en el mercado estadounidense bajo la Regla 144A de la SEC. 

Redacción INCP a partir de artículo publicado por La República 

Para mayor información, puede referirse al artículo titulado “Acceso al mercado de valores de EE.UU. por empresas colombianas” de la fuente La República.  

Acceso al mercado de valores de EE.UU. por empresas colombianas 

Uno de los retos principales de toda empresa es obtener liquidez de una manera eficiente y a bajo costo. Para una empresa que busca captar recursos de sumas que son quizá más altas que las que se pueden obtener en los mercados de capital locales, una alternativa es obtener financiamiento en el extranjero, comúnmente en los Estados Unidos. A continuación, exploramos algunas consideraciones legales entorno al financiamiento en dicho país.

Algunas de las empresas más grandes y reconocidas de Colombia han optado por obtener recursos del mercado de capitales estadounidense y, en el caso de acciones, realizando emisiones de ADRs y siendo listadas en la Bolsa de Nueva York.  Esta opción se ajusta bien a empresas más grandes, las cuales frecuentemente quieren captar cientos de millones de dólares y al mismo tiempo tienen el músculo financiero para afrontar los costos y requisitos asociados a una emisión pública en los Estados Unidos. Por ejemplo, en virtud de realizar una emisión pública de acciones en los Estados Unidos, la empresa correspondiente queda sujeta a múltiples reglamentaciones, tales como las leyes Sarbanes Oxley y Dodd-Frank, los requisitos de divulgación y reporte de información establecidos bajo el Securities Exchange Act de 1934, y otros requisitos bajo el Foreign Corrupt Practices Act (FCPA).

Pero hay otra alternativa viable para empresas grandes y medianas por igual: una oferta privada de acciones o títulos de deuda en el mercado estadounidense bajo la Regla 144A de la SEC. Esta regla, promulgada en 1990, estableció un mecanismo jurídico claro, permitiendo la venta privada de títulos valores a inversionistas institucionales calificados (QIBs, por sus siglas en inglés), sin la necesidad de hacer un registro ante la Securities and Exchange Commission (SEC), la agencia reguladora estadounidense.

Una empresa puede realizar una emisión al amparo de la Regla 144A con condiciones de divulgación más favorables y rápidas que en una emisión pública, y, a su vez, exime a la empresa de la mayoría de las normas antes mencionadas.  Por ejemplo, en el caso de una emisión al amparo de la Regla 144A, la empresa no tiene que presentar a la SEC de antemano el prospecto que esta enviaría a potenciales inversionistas, y sus estados financieros a ser presentados en el prospecto no tienen que ser preparados en conformidad con las normas de la SEC.  La exención de ambos requisitos puede conllevar un ahorro sustancial de recursos y tiempo, y posiblemente evitar la pérdida de una oportunidad de mercado.  Todos estos elementos implican emisiones más rápidas y con una reducción significativa de costos.  Y para cualquier empresa que considera entrar al mercado estadounidense, es importante recalcar que una emisión al amparo de la Regla 144A puede a su vez conllevar menos responsabilidad jurídica para la empresa.

Pero quizá la diferencia principal entre una oferta pública y una oferta privada al amparo de la Regla 144A viene después de que la oferta se ha cerrado.  Después de haber llevado dicha oferta privada, la empresa no está obligada a presentar reportes financieros anuales a la SEC ni trimestrales con la Bolsa, ni de hacer divulgaciones de acontecimientos y cambios materialmente importantes de la empresa, como lo estaría si la oferta fuese pública en el mercado estadounidense.  Igualmente, la empresa no queda sujeta a los requisitos onerosos de gobernanza corporativa de la ley Sarbanes-Oxley, la cual fue promulgada en 2002 a la luz de los escándalos relacionados con Enron, WorldCom, y otras grandes empresas estadounidenses, y ni aquellos de la Ley Dodd-Frank, la cual fue promulgada en 2010 durante la crisis financiera.  Mientras que hay ventajas innegables en tener fuertes políticas y procedimientos de gobernanza corporativa, al mismo tiempo la implementación y aplicación de estas políticas en conformidad con las normas estadounidenses pueden ser costosas e ineficientes para una empresa que quiere captar recursos en el corto plazo.

Por su parte, la Ley Jumpstart Our Business Startups Act (o JOBS Act), promulgada en 2012, redujo aún más los requisitos de la Regla 144A, y flexibilizó significativamente la captación de capital por parte de pequeñas empresas y empresas de nueva creación, los “start-ups”. Inclusive, a finales del 2015 el Nasdaq creó una bolsa del mercado privada en la cual se pueden transar acciones de empresas pequeñas creadas por emprendedores.

Estos cambios regulatorios y avances tecnológicos presentan una oportunidad para empresas de todos los tamaños, sean de origen estadounidense, colombiano, u otro. Aún más significativo, estos desarrollos facilitan un abanico de oportunidades para que empresas colombianas ingresen al mercado de capitales estadounidense en busca de financiamiento ágil y económico.

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Fuente: La República

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