Incentivar el crecimiento económico por medio del impuesto al consumo

estrategia-2Considerando la situación económica en el mundo en la que el crecimiento económico se ha visto afectado, Colombia es uno de los países que ha mostrado resistencia y ha podido, aunque a un ritmo desacelerado, crecer económicamente. Entre algunos de los aspectos relevantes para país se destaca la reforma tributaria, la cual, para incentivar el crecimiento económico, deberá enfocar el sistema tributario para que fomente la inversión de distintas maneras. En este sentido, implementar un impuesto al consumo sería un impuesto al consumo que abarque todas las tasas de bienes y servicios en amplia sección cruzada, como lo es el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que se aplica en el país. 

Redacción INCP a partir de artículo publicado por El Tiempo – Por Robert Barro 

Para mayor información, puede referirse al artículo titulado “Hacia una reforma enfocada en el IVA” de la fuente El Tiempo – Por Robert Barro. 

Hacia una reforma enfocada en el IVA 

La economía global es probable que se mantenga débil por algún tiempo, incluyendo la posibilidad de una recesión en la mayoría de los países desarrollados. La tasa de crecimiento del producto interno bruto de la China es probable que se desacelere entre 3 y 5 % al año, significativamente por debajo de los porcentajes históricos, pero aun substancialmente positivos. El resultado global más probable es el de un crecimiento débil pero positivo. Sin embargo, aún sigue la posible pero baja probabilidad de un escenario negativo de desastre, similar al de la gran recesión del 2008-2009.

Colombia se encuentra en buen estado relativamente, debido a su reciente y buen crecimiento económico, reservas internacionales substanciales y niveles moderados de endeudamiento público.

La fuerte devaluación de la moneda colombiana y el aumento de la inflación reflejan de forma particular el declive de los precios del petróleo acompañados de la posición de Colombia como exportador de productos petroleros.

Otro factor es que el Banco de la República ha decidido no contraatacar la depreciación de la moneda de forma agresiva, mediante una fuerte alza en las tasas de interés o con un uso drástico de sus reservas internacionales. De hecho, con el alza en la inflación, las tasas de interés reales han caído. En este sentido, la política monetaria no ha sido contractiva. La devaluación en la tasa de cambio y aumento en la inflación debería ser temporal, siempre y cuando los precios del crudo se sigan recuperando o, por lo menos, no sigan en el camino del desplome. Por lo tanto, es posible que el banco central sea capaz de regresar la inflación a su nivel deseado sin tener que generar fuertes aumentos en las tasas de interés reales.

Más allá, la reforma del sistema tributario es un aspecto clave de la política económica de Colombia. El mejor enfoque para promover el crecimiento económico y por lo tanto, generar una mayor reducción de la pobreza es moverse hacia un sistema tributario que incentive la inversión en varias formas. El mejor sistema en este sentido es un impuesto de consumo que cubra de forma similar todas las tasas de bienes y servicios en amplia sección cruzada.

En la práctica, un sistema de este tipo que ha sido adoptado por muchos países es el Impuesto al Valor Agregado (IVA) con reembolsos por inversión de capital. Colombia debería moverse en esa dirección, quizás con una tasa entre 15 y 20 por ciento que aplique a la gran mayoría de bienes y servicios. Sin embargo, una manera de hacer que el sistema sea más gradual es aplicar tasas más bajas a productos y servicios como comida, salud y educación, los cuales son proporcionalmente más importantes para aquellas personas de bajos ingresos.

Un sistema que promueve el crecimiento evita otras muchas formas de impuesto al capital, incluyendo gravamen/sobretasas a ganancias y dividendos de empresas, impuesto sobre herencias (ganancias ocasionales), etc.

Para ponerlo en otras palabras, un sistema tributario atractivo pudiera enfocarse en un solo mecanismo efectivo un IVA de amplia base sin incurrir en distorsiones y costos administrativos que surgen cuando un gobierno trata de gravar casi todo.

Fuente: El Tiempo – Por Robert Barro

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