Cadena de suministro integral: generación de vínculos estratégicos

Cadena de suministro integral: generación de vínculos estratégicos

¿Cuántas empresas manejan y aprovechan su cadena de suministro de forma integral?  Te sorprenderá saber que en la mayoría de ellas el proceso de compra, dista mucho de ser estratégico. Es muy valioso ver la cadena de suministro en una forma integral; basada en vínculos estratégicos con sus proveedores: establecer y desarrollar relaciones estratégicas y operativas ganar-ganar.

Son las utilidades, el elemento que define la supervivencia de las compañías. Aunque existen distintos factores que pueden incidir en que las empresas generen más o menos utilidades, la experiencia nos muestra que una gran proporción de ellas no explota el potencial que le puede brindar su cadena de suministro, en beneficio de la generación de valor económico. Esto obedece a que comúnmente se recurre a los proveedores desde una perspectiva operativa y no estratégica, solo con el objetivo de satisfacer necesidades prácticas.

Importancia de los proveedores

La relación con proveedores puede maximizar el aporte de valor de la cadena de suministro, a través de la institucionalización de prácticas que permitan a las empresas construir relaciones de confianza y colaboración con los proveedores y que éstas se mantengan en el largo plazo; buscando potenciar la competitividad, la diferenciación en el mercado y, con ello, el crecimiento del negocio.

El desarrollo de proveedores nacionales beneficia a todas las empresas. Las grandes, que actúan como empresas cliente, se benefician en términos de costos al mantener uniformidad en calidad, abastecimiento certero y liberación de cargas por transporte y aduanas, además de que tienen mejores tiempos de respuesta, lo que les permite ser más competitivos en sus respectivos mercados y estar mejor facultados para satisfacer las exigencias de sus propios clientes. Las medianas y pequeñas, por el proceso de tracción tienen que desarrollarse y mejorar los niveles de calidad para satisfacer los establecidos por las grandes empresas, beneficiarse al mejorar su desempeño, tener mayor certeza en los requerimientos del mercado, planear su desarrollo con bases sólidas y apalancar sus inversiones requeridas.

El impacto que trae consigo el desarrollo de proveedores es aún mayor si consideramos que la crisis mundial provocada por la pandemia ha evidenciado la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales; por lo que la sustitución de insumos importados se traduce en un incremento del valor agregado nacional, generando más fuentes de empleo e influenciando positivamente el desarrollo industrial.

De aquí que la actividad empresarial juegue un papel preponderante en la reactivación económica del país, es la fuente de creación de valor al satisfacer gran parte de la demanda de bienes y servicios.

Grandes oportunidades para Pymes

Las Pequeñas y medianas empresas (Pymes) representan la fuente más importante de generación de empleo en cualquier país. Sin embargo, en el caso de los países en desarrollo, enfrentan obstáculos como: mercados poco estables, bajos niveles de tecnificación y prácticas gerenciales anticuadas lo que, en muchos casos, obedece a una cartera de clientes pequeños, informales y poco exigentes.

En contraparte, en el momento en el que entablan relaciones de proveeduría con empresas más grandes se les abre la puerta a un mercado más estable, formal y exigente. Las cantidades solicitadas aunadas a la formalidad de sus clientes y a su exigencia en términos de calidad y tiempos, obligan a las Pymes a trabajar más eficientemente y a modernizar sus formas, no solo de producción sino también de administración e incluso de liderazgo.

Crecimiento y competitividad

¿Te puedes imaginar de qué tamaño es el potencial de desarrollo en términos de competitividad si fortalecemos el desempeño de las Pymes? Ante la crisis económica producto de la pandemia del COVID-19, se vuelve apremiante la necesidad de reconstruir las cadenas de suministro. En este sentido, identificamos tres elementos clave en los que habrá que enfocarse:

1. Vínculo comercial entre la demanda y la oferta de bienes y servicios.

2. Mejores prácticas de procura y relación con proveedores.

3. Desarrollo de competitividad en cadenas de suministro para maximizar la aportación de valor económico a la empresa.

Este ciclo completo es precisamente lo que podemos identificar como relación con proveedores; que es muy distinto a la interacción comercial de compra-venta.

Empieza a generar tus propios resultados

Sin duda, la clave está en dar el salto para que la interacción con proveedores sea considerada desde una perspectiva estratégica y no meramente operativa.

  • Empieza por dejar de llamarlo “compras”. Está demostrado que ese equipo no sólo compra, su función es más trascendente, “abastecimiento” es un término más adecuado para denominarla.
  • Evalúa a tus proveedores, no sólo para elegir a uno para una compra, sino desde una perspectiva de largo plazo. Establece un método de evaluación con criterios, actores y pasos claros y repetibles, esto te ayudará a generar una historia y a institucionalizar ese conocimiento. Evitarás tropezar dos veces con la misma piedra.
  • Segmenta a tus proveedores con base en esas evaluaciones y distingue a los estratégicos de los transaccionales. Dales un trato diferenciado. ¿A cuáles de los proveedores transaccionales podrías desarrollar y de esta manera crear más valor para tu negocio? Evaluando tendrás los elementos para decidir y actuar al respecto.
  • Desarrolla a tus proveedores y colabora con ellos. Busca la manera de establecer una alianza estratégica que te lleve a optimizar procesos, innovar, ampliar mercado y a reducir costos.

Fuente: Energía Hoy

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