La ética: nuevo desafío de las empresas

La ética: nuevo desafío de las empresas

Hoy, la ética se ha convertido en un componente esencial no solo al interior de las empresas, sino en todos los ámbitos de la sociedad. 

Cada vez más, las organizaciones se preocupan por mantener relaciones de respeto, tolerancia y responsabilidad como eje fundamental de la cultura corporativa. Con el fin de conocer la importancia de esta temática, elempleo entrevistó a Alberto Garcia-Francos, presidente del Grupo Albenture, multinacional especializada en ofrecer programas de bienestar laboral. 

¿Qué se considera ética empresarial?

Generalmente se acepta que una empresa es una forma de organización humana que tiene el fin de producir bienes o servicios. Desde un punto de vista académico la ética de los negocios (a veces denominada ética corporativa o ética empresarial) analiza los principios éticos y morales en el mundo de las compañías. Este es un campo dentro de la ética, que es la rama de la filosofía que se ocupa del estudio de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.

En Albenture consideramos que las empresas no son otra cosa que las personas que las integran y las relaciones que entre ellas se establecen y, por eso, en mi visión personal, cuando hablo de ética de los negocios me estoy refiriendo al arte de discernir lo que está bien y mal en las decisiones y acciones tomadas por las personas que integran una corporación.

¿Por qué es importante?

Es necesario actuar con ética, por una razón tan utilitaria como que no hacerlo puede suponer sufrir sanciones y hasta la desaparición de la empresa. Son numerosos los ejemplos de compañías reconocidas que han desaparecido por sus prácticas poco éticas.

En una visión más amplia la práctica ética es necesaria para maximizar su efecto beneficioso sobre el conjunto de la sociedad. En mi visión, la actuación ética de las organizaciones contribuye a su éxito financiero al tiempo que mejora de la calidad de vida de las sociedades en las que operan. 

¿Cómo manejarla al interior de la empresa? 

– Debe haber un claro compromiso ético, materializado en una declaración de principios o valores de la empresa y en su declaración de misión.

– Tener una política de comunicación y acciones específicas orientadas a trasladar a toda la organización el conocimiento de dichos principios.

– Construir una práctica ejemplar de todos los directivos y mandos medios que deben aplicar escrupulosamente los principios éticos de la empresa en la toma de decisiones del día a día.

– Contar con órganos permanentes como un comité de ética, para realizar funciones de seguimiento, difusión y garantía de las prácticas.  

¿Quién debe encargarse de fomentarla? 

Todas las personas que integran una organización tienen la responsabilidad de comportarse éticamente; sin embargo, la mayor responsabilidad recae en los órganos jerárquicos más elevados, desde el propio consejo de administración, seguido por el director ejecutivo y el comité de dirección que deben establecer el compromiso ético, comunicarlo, aplicarlo de modo ejemplar y asegurarse de que se ejecute en todos los niveles. 

¿Cómo se desarrolla la ética empresarial en el país? 

No existe ningún país donde el 100 % de las empresas tengan un comportamiento ético. De hecho, ni siquiera existe unanimidad sobre cuál debe ser el comportamiento ético de las organizaciones. No obstante, me atrevo a afirmar que cada vez es mayor el número de compañías comprometidas con las prácticas éticas. 

¿Cómo se identifica una empresa ética desde afuera? 

Una organización ética suele ser exitosa, considerada un buen lugar para trabajar, atenta a las necesidades de la población a la que sirve, respetuosa de la ley y, por lo tanto, nunca envuelta en escándalos de ningún tipo.

Además se esfuerza por integrar en su organigrama diferentes perfiles de personas, utiliza sistemas de evaluación y compensación justos, basados en la contribución de cada colaborador.

También son cada vez más empresas las que se preocupan por la calidad de vida de sus colaboradores y por garantizar un balance apropiado entre sus obligaciones personales y laborales.

En conjunto son empresas sostenibles, en el sentido que garantizan su éxito a largo plazo, al respetar a sus clientes, sociedades, entornos en los que operan, trabajadores y familias. 

Fuente: elempleo.com

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