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Cinco desafíos en cuanto a la ética que se agudizarán a medida que la pandemia va menguando

Traducción INCP

Durante más de un año, el mundo se ha puesto a prueba debido a los desafíos que surgen como consecuencia de la pandemia de covid-19. En respuesta, los contadores profesionales han mostrado una gran capacidad de adaptación y resistencia. Sin embargo, a medida que las jurisdicciones en todo el mundo avanzan hacia un futuro más esperanzador, los desafíos en cuanto a la ética que la profesión contable y las partes interesadas enfrentan están lejos de terminarse.

De hecho, es posible que se agudicen.

A medida que la pandemia va menguando, muchas entidades estarán deseosas de demostrar su potencial de publicar, en los libros contables, rápidas ganancias y una recuperación que gana velocidad. Otras seguirán sorteando los vericuetos de los planes de apoyo gubernamentales y, a medida que aquellos se reducen, algunas entidades se verán a sí mismas al borde de la insolvencia. Al igual que los impactos económicos de esta crisis se desarrollaron gradualmente de una manera dispar e impredecible en todo el mundo, así también se desarrollarán los esfuerzos de recuperación. Los contadores profesionales deben prever un período continuo de gran incertidumbre y dar prioridad a sus responsabilidades en cuanto a la ética todavía más.

Desde el segundo trimestre de 2020, los miembros de un Grupo de Trabajo que el IESBA (Consejo de Normas Internacionales de Ética para Contadores, por sus siglas en inglés) constituyó y los Emisores de Normas Nacionales de Australia, Canadá, China, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos se han reunido periódicamente para abordar el tema de los grandes problemas éticos que la pandemia de covid-19 ha agravado. El mandato del Grupo de Trabajo es desarrollar medios de apoyo con el fin de prestarles asistencia a los contadores a la hora de aplicar, de forma eficaz, el Código Internacional de Ética para Profesionales de la Contabilidad (que incluye las Normas Internacionales sobre Independencia) (en lo sucesivo, el Código) cuando se enfrenten a circunstancias resultantes de la pandemia de covid-19.

A continuación, aparece el análisis de varias consideraciones éticas, especialmente la presión, que se evaluarán durante este periodo de recuperación. Enfrentar estas condiciones de manera simultánea exige un enfoque renovado hacia la dinámica que existe en la relación entre contadores profesionales y entidades, a medida que enfrentan circunstancias extraordinarias durante, por lo menos, los primeros años venideros.

  1. Presiones a partir de una recuperación económica dispar: los contadores deben ser ágiles y, no obstante, decididamente comprometidos con el Código de Ética

Toda entidad, sector y jurisdicción saldrá avante de esta crisis global de manera diferente. Aunque, por lo menos, se haya aplicado una dosis de la vacuna a aproximadamente 60 % de las personas en Israel, 52 % en el Reino Unido, 43 % en Chile y 45 % en Estados Unidos a principios de mayo de 2021, otros países no prevén que la disponibilidad de vacunas aumente hasta, por lo menos, la segunda mitad del año. Para los contadores profesionales, tal vez eso significa trabajar dentro de organizaciones empleadoras y atender a entidades clientes que se encuentran en etapas de recuperación enormemente diferentes. La verdad del asunto es que, incluso cuando se le dé reapertura completamente a una economía, es probable que haya, por lo menos, 12 a 18 meses más de proceso de reconstrucción y de ponerse al día que aún tiene que llevarse a cabo. Durante este período de avance profundamente dispar, los contadores profesionales estarán bajo una gran presión.

Todos nos enfrentamos a una nueva realidad a futuro. La pandemia creó innumerables oportunidades para la conducta poco ética. La recuperación dispar podría cultivar y reproducir más oportunidades de estas. Por ejemplo, podrían surgir a partir de la mayor incertidumbre en la estimación porque las estimaciones previas establecidas durante la pandemia se basarán en hechos o suposiciones que tal vez ya no sean procedentes. En el contexto de las auditorías de estados financieros, las presiones de parte del cliente y como consecuencia del panorama que cambia rápidamente durante la recuperación podrían pesar sobre los juicios y decisiones en relación con el uso de procedimientos de auditoría no tradicionales sin el reparo adecuado por los principios fundamentales de objetividad y competencia profesional y debida diligencia.

La agilidad será una habilidad requerida de vital importancia a la hora de sortear los meses e incluso años de incertidumbre que se vienen. Lo más importante es que, aunque sigan siendo sagaces, los contadores profesionales deben seguir sometiéndose al Código, lo que incluye aplicar su marco conceptual en estas situaciones atípicas.

  1. Exigencias de más apoyo y eficiencia: los auditores de estados financieros deben considerar cuidadosamente las cuestiones sobre independencia y familiaridad

En los meses venideros, los auditores de estados financieros deben equilibrar una multitud de variables inesperadas. Es probable que las exigencias de los clientes aumenten y fluctúen en gran medida. A las firmas de auditoría se les pedirá hacer cosas, formal e informalmente, con el fin de dar apoyo y asesoría a sus clientes. Es imperativo que los auditores sigan reconociendo que la prestación de servicios no relacionados con aseguramiento a un cliente que requiere de servicios de auditoría, tales como asesoría o recomendaciones, podría crear problemas de independencia y mayores presiones éticas. Por ejemplo, los auditores deben ser conscientes de la presión para hacer la vista gorda, actuar sin debida diligencia, asumir involuntariamente una responsabilidad gerencial referente a un cliente que requiere de servicios de auditoría o emitir opiniones inadecuadas sobre la viabilidad de algunas operaciones y activos de una empresa que, probablemente, han fluctuado de manera considerable. En algunas jurisdicciones, tales como Reino Unido, situaciones como no estar a tiempo para las fechas límite de presentación de información y el hecho de que algunas empresas no soliciten prórrogas han traído consigo reducciones automáticas de categoría en la calificación crediticia. Por consiguiente, se presiona a las empresas para que logren tener sus auditorías finalizadas rápidamente a toda costa. La responsabilidad ética de cumplir con los principios fundamentales del Código, correspondientes a integridad, objetividad, competencia profesional y debida diligencia y conducta profesional, debe seguir siendo lo primero que se viene a la mente.

Tras unos períodos financieros que particularmente suponen un reto, es posible que algunas entidades —especialmente aquellas que son pequeñas y menos complejas— quieran evitar las complicaciones y costos adicionales de contratación de más asesores y se inclinan por modernizar los mecanismos de apoyo profesional acudiendo a sus auditores. Los auditores que prestan servicios no relacionados con aseguramiento a clientes que requieren de servicios de auditoría deben seguir cumpliendo con las disposiciones relacionadas tanto con servicios no relacionados con aseguramiento como con honorarios, las cuales aparecen en el Código. En especial, los auditores deben estar vigilantes a los cambios que tal vez afecten la capacidad que un cliente que requiere de servicios de auditoría tenga para emitir todos los juicios y tomar todas las decisiones que sean responsabilidad propia de la gerencia. Además, es importante que las presiones de la pandemia no terminen por socavar la obligación que el auditor tiene de establecer, evaluar y enfrentar las amenazas a la independencia, que surjan de la prestación de tales servicios no relacionados con aseguramiento.

El clima de negocios en el que tiene presencia la profesión contable en general ha pasado por cambios sin precedentes. Tales cambios tienen implicaciones en organizaciones empleadoras, las operaciones internas de las firmas, los clientes que atienden, así como la índole de ciertas interacciones y relaciones de los clientes. Con el fin de que los contadores profesionales mantengan los más altos niveles de conducta ética y, cuando proceda, sean independientes, deben mantenerse alerta a la nueva información y a los cambios en los hechos y las circunstancias. Por ejemplo, piense en sociedades anónimas que establecen un vínculo entre la remuneración del departamento financiero y el desempeño de la organización. En tales casos —especialmente en un momento en que estas empresas tal vez estén pasando por dificultades financieras—, los contadores profesionales (tanto en empresas como en firmas de contadores públicos) deben, con entusiasmo, mantenerse dispuestos a escuchar lo que motiva a la gerencia y la forma en que dichas motivaciones tal vez produzcan un sesgo en los indicadores y factores clave de desempeño tales como la formulación de pronósticos, suposiciones y estimaciones de ingresos.

  1. Riesgos relacionados con la rápida digitalización: los contadores deben estar alerta a los delitos informáticos

La gran velocidad de la digitalización y la adopción de tecnologías ha planteado interrogantes sobre la forma en que los contadores y las firmas han de establecer, evaluar y enfrentar las amenazas tanto al cumplimiento con los principios fundamentales como a la independencia, que tal vez surjan del desarrollo, uso e implementación de tecnologías. Solamente en Australia, 79 % de las pequeñas y medianas empresas dice que está aumentando la cantidad de compras de programas informáticos en pro de un futuro más digital, de acuerdo con un estudio de la firma Gartner. Casi la mitad dice que las nuevas versiones de productos especializados digitales se están produciendo como consecuencia directa de la pandemia. Incluso conforme a las mejores circunstancias, la mayor velocidad en la transformación digital implica riesgos. En circunstancias de crisis, tales riesgos aumentan de manera exponencial.

Por ejemplo, la pandemia ha sido testigo de que los delitos informáticos y el fraude hayan aumentado a nivel global puesto que se ha sacado ventaja de las inusuales circunstancias a distancia y se han encontrado nuevas maneras de explotar una gama más amplia y profunda de organizaciones y personas. En Estados Unidos, las denuncias por delitos informáticos casi se duplicaron en 2020, de acuerdo con el FBI (Oficina Federal de Investigación, por sus siglas en inglés). Reino Unido ha sido testigo de, por lo menos, un aumento de 30 %. En algunas partes de América Latina, los delitos informáticos alcanzaron un máximo de 60 % en los primeros meses de la pandemia de covid en comparación con el mismo periodo en 2019. Es poco probable que esta dura tendencia se reduzca durante la fase de recuperación, lo cual resalta los continuos desafíos para someterse a los principios fundamentales de integridad, objetividad, competencia profesional y debida diligencia y confidencialidad, especialmente puesto que las empresas tal vez se hayan saltado pasos o hayan tomado atajos en cuanto a la seguridad de la información y medidas relacionadas con el fin de seguir haciendo negocios en el entorno a distancia. Los contadores profesionales y las firmas deberían considerar si las circunstancias tal vez justifiquen acudir a especialistas durante esta época con el fin de ayudar a establecer, evaluar y enfrentar nuevos riesgos, tales como las amenazas a la seguridad de la información.

Además, a medida que las jurisdicciones son testigo de cierto regreso a las costumbres previas a la pandemia, muchas entidades probablemente optarán por no regresar a sitios de trabajo completamente presenciales y muchos profesionales, tales como los contadores, optarán por seguir trabajando a distancia cuando sea posible con el fin de preservar la flexibilidad que se les ha dado durante la pandemia de covid. Las organizaciones empleadoras deben llegar a ser aún más diligentes e innovadoras a la hora de hacer la transición de regreso al trabajo presencial. Es vital pensar en la posibilidad de diseñar protocolos híbridos o virtuales que tengan en cuenta las mejores prácticas, tales como el alojamiento de datos y las funciones gerenciales, al tiempo que se cumple fielmente con las obligaciones éticas. Los riesgos de exceso de confianza son enormes. Los contadores profesionales deben aplicar una noción más profunda del análisis sistemático de datos y de la tecnología a su trabajo al tiempo que se mantienen completamente dispuestos a escuchar los riesgos éticos con el fin de mantener la buena reputación de la profesión.

A medida que los contadores profesionales siguen desarrollando formas de trabajar en un mundo que cada vez se vuelve más híbrido si se tiene en cuenta que hay empresas que funcionan tanto en oficinas como en las casas de los empleados, se debería tener en cuenta varios factores personales. Primero aparecen las preocupaciones sobre las habilidades requeridas para funcionar de manera eficaz y ética en un entorno más digital. La profesión tendrá que invertir aún más en competencias profesionales relacionadas con la tecnología y los sistemas de información. En relación con eso, aparecen las preocupaciones en torno a las aptitudes y el aprendizaje para los nuevos talentos que podrían encontrarse en una desventaja que surge de la falta de interacción personal con compañeros de trabajo de más experiencia.

  1. Agotamiento y salud mental de los equipos de trabajo y los talentos: los contadores deben esmerarse por lograr soluciones y capacidad de adaptación y resistencia

Hay una creciente preocupación en torno al bienestar mental y el estado de ánimo que se requiere para poder pensar de manera crítica, en lugar de simplemente aceptar información de buenas a primeras. Después de más de un año en medio de la pandemia, las personas están bajo un gran nivel de estrés y muchos están sufriendo emocionalmente. En 2020, diversos estudios mostraron que muchos adultos que tienen empleos que normalmente no les exigían trabajar fuera de sus hogares presentaron síntomas de depresión y ansiedad.

La profesión contable debe estar al tanto de la conciencia que se exige para actuar de manera competente, con integridad y debida diligencia, y para demostrar objetividad a la hora de ejercer criterios sin comprometerse con sesgos. Como tales, los contadores profesionales deben ser conscientes de los problemas que los colegas podrían estar enfrentando —y de los cuales no hablan— que podrían tener impacto en los criterios y la toma de decisiones éticas.

La necesidad de una sólida cultura organizacional, con canales de comunicación establecidos y abiertos, así como protocolos para la forma de afrontar circunstancias en las que el personal tal vez no pueda aportar toda su agudeza mental a una tarea o trabajo específico, es esencial a medida que proliferan las complejidades y los elementos que causan estrés.

  1. Predisposición a centrarse en el pasado: los contadores deben reconocer el cambio y centrarse en el futuro

Uno de los desafíos más grandes que los contadores profesionales enfrentan en medio de la recuperación después de la pandemia será seguir buscando una mejor comprensión de los asuntos que están por venir y cuáles serían las consecuencias éticas de estos. Por ejemplo, el ritmo de la transformación digital y el uso de tecnologías, tales como la automatización del aprendizaje automático [sic] en productos y servicios, no ha tenido precedentes. Además de los desafíos relacionados con la seguridad de la información y el fraude mencionados anteriormente, es imperativo que la profesión mantenga el control de la automatización responsable.

Como asesores de confianza, es deber de los contadores profesionales ser competentes en estos nuevos avances cuando estén participando en su desarrollo e implementación. Esto implica alcanzar y mantener el nivel de conocimiento y habilidades requeridas para la labor. En el contexto del mundo de hoy, esto significa aprender a entender adecuadamente las amenazas a los principios fundamentales de la ética a partir de la tecnología. A medida que surgen problemas nuevos o sin resolver a partir de la pandemia, esto traerá consigo niveles más altos de incertidumbre, lo cual hará cada vez más difícil mantenerse centrado en desarrollar la profesión para el futuro, pero esto será una necesidad. Juntos, los contadores profesionales deben reconocer la forma en que la pandemia cambió las empresas y las costumbres sociales y esforzarse por estar un paso adelante.

Los contadores profesionales, como otros que forman parte de la población activa, están trabajando dentro de un contexto inusual ahora mismo. En todo el mundo, las prioridades empresariales y las expectativas de la gente están cambiando rápidamente. Estos cambios tendrán implicaciones en el papel del contador. Por ejemplo, el ascenso en el capitalismo de las partes interesadas y el consiguiente llamado para que haya entrega de información sobre asuntos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) están llevando a los inversionistas no solamente a buscar información más confiable y comparable en el ámbito de la entrega de información sobre tales asuntos, sino también a obtener aseguramiento sobre dicha información. Los contadores profesionales deben responder ese llamado.

Aunque empecemos a darnos cuenta de la vida después del covid-19, todos debemos ser cada vez más exhaustivos a la hora de evaluar el impacto que estos cambios tienen ahora mismo en las opiniones y las percepciones sobre las exigencias éticas, especialmente en lo que respecta a la relación entre el contador y la entidad. Al igual que la pandemia aumentó los riesgos de conducta poco ética, los esfuerzos hacia la reconstrucción aumentarán de igual manera las oportunidades de evolucionar para mejor.

Esta publicación no modifica ni deja sin validez el Código, cuyo texto por sí solo es oficial. La lectura de esta publicación no constituye una forma de reemplazar la lectura del Código. La guía de implementación no pretende ser exhaustiva y siempre se debe hacer referencia al Código según corresponda. Esta publicación no constituye una declaración oficial del IESBA ni de los otros NSS (Emisores de Normas Nacionales, por sus siglas en inglés) que forman parte del Grupo de Trabajo.

Esta publicación fue obra de un Grupo de Trabajo que conformaron el Consejo de Normas Internacionales de Ética para Contadores (IESBA) y varios organismos emisores de normas éticas nacionales de Australia, Canadá, China, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos[1]. Esta publicación también se ha beneficiado de los aportes del Personal del IESBA. El mandato del Grupo de Trabajo es desarrollar medios de apoyo con el fin de prestarles asistencia a los contadores a la hora de aplicar, de forma eficaz, el Código Internacional de Ética para Profesionales de la Contabilidad (que incluye las Normas Internacionales sobre Independencia) (en lo sucesivo, el Código) cuando se enfrenten a circunstancias resultantes de la pandemia de covid-19.

[1] Los NSS son el APESB (Consejo de Normas Profesionales y Éticas de Contabilidad, por sus siglas en inglés) de Australia, CPA Canada (Contadores Profesionales de Canadá), el CICPA (Instituto Chino de Contadores Públicos Certificados, por sus siglas en inglés), el IRBA (Consejo Reglamentario Independiente para Auditores, por sus siglas en inglés) de Sudáfrica, el FRC (Consejo de Información Financiera, por sus siglas en inglés) del Reino Unido y el AICPA (Instituto Americano de Contadores Públicos Certificados, por sus siglas en inglés).

“Este documento titulado “Cinco desafíos en cuanto a la ética que se agudizarán a medida que la pandemia va menguando” del IESBA, que la Federación Internacional de Contadores (IFAC) publicó en inglés en mayo de 2021, lo ha traducido al español el Instituto Nacional de Contadores Públicos de Colombia (INCP) en mayo de 2021 y se utiliza con permiso de la IFAC. El texto aprobado de todas las publicaciones de la IFAC es aquel que la IFAC publique en lengua inglesa. La IFAC no asume responsabilidad por la exactitud y completitud de la traducción ni por ninguna medida que se tome como consecuencia de lo anterior.

Texto en inglés del documento titulado “Cinco desafíos en cuanto a la ética que se agudizarán a medida que la pandemia va menguando” © 2021 cuyo autor es la IFAC. Todos los derechos reservados.

Texto en español del documento titulado “Cinco desafíos en cuanto a la ética que se agudizarán a medida que la pandemia va menguando” © 2021 cuyo autor es la IFAC. Todos los derechos reservados.

Título original: “5 ethics challenges that will intensify as the pandemic wanes”.

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