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Conozca a la nueva representante de los contadores colombianos

Entrevista a la ganadora de las elecciones organizadas por la Junta Central de Contadores.

El lunes 29 de noviembre, Flor Stella Quiroga Mora fue elegida con 2.335 votos como representante de los contadores públicos ante el Tribunal Disciplinario de la Junta Central de Contadores (JCC). Se trata de una profesional con 20 años de experiencia, formada como Contadora Pública en la Universidad La Gran Colombia con especialización en Pedagogía y Docencia Universitaria de la misma institución. Es especialista también en Contabilidad y Finanzas Internacionales por Eude Business School y Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, España. Ha sido auditora, revisora fiscal, contadora pública y asesora en procesos de estandarización a Normas Internacionales Información Financieras (NIIF) para diferentes entidades del sector público y privado. A su vez, ha enseñado en la Fundación Universitaria San José, la Universidad San Buenaventura y la Universidad Militar Nueva Granada. Desde hace 10 años, ha participado de manera activa en la defensa de la profesión contable. En esta entrevista que le concedió al INCP nos habla de temas coyunturales de la Contaduría Pública, como los retos, la participación de las mujeres y entre otros temas.

¿Por qué toma la decisión de presentarse a las elecciones para representar a los contadores públicos ante el Tribunal Disciplinario de la Junta Central de Contadores?

Porque cuento con el perfil profesional para hacerlo. No sólo por mi formación académica o por mi experiencia y trayectoria a lo largo de 20 años de ejercicio, también porque considero que es el escenario al que debe ir un líder gremial que, como yo, culmina decorosamente, luego de cinco años, la gestión de dirigir el gremio Colegio de Contadores Públicos de Colombia (Conpucol), institución que me ha honrado con la posibilidad de conocer la vida pública y privada de la profesión y sus necesidades; además de acercarme a la labor de mis colegas y sus dificultades.

¿Cuáles cree que son los mayores retos que enfrentará en este cargo?

Este rol me exige compromiso y objetividad, conocimiento profundo de las normas éticas para evaluar la actuación de los contadores, saber de análisis jurídico para conocer sobre el debido proceso, también lo relacionado a recursos de apelación, de procedimiento… Es decir, requiero dotarme de las calidades suficientes para juzgar, nada más y nada menos, que a mis colegas. Por supuesto, a quienes transgredan las normas de la profesión. Y esto será para enriquecimiento y crecimiento personal, ese será mi pago.

Otro reto que corresponde al campo de la aplicación y está relacionado a la Ley 43 de 1990. No es un secreto que esta ley es bastante precaria en temas vinculados con los procesos disciplinarios para los contadores públicos. Razón por la que mediante la sentencia 530 del 2000 se estableció que lo que no esté reglamentado en esta ley debe complementarse con el Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo; y lo que tampoco esté ahí, deberá observarse en el Código Único Disciplinario, donde se contemplan principios rectores de la ley disciplinaria. Considero que el reto está en que el Tribunal impulse a que se redefina un marco jurídico con las regulaciones y sistemas de control que se han incluido en el régimen disciplinario de los contadores. Es decir, todo debería ser un solo componente. Es algo a tener muy en cuenta.

¿Cómo ve el futuro de la profesión en Colombia?

El futuro tiene muchos retos para la profesión, me centraré en la educación (para la pregunta). La educación contable en Colombia debe responder a la misma velocidad de las demandas educativas que traen los cambios de los mercados, los cambios por las disrupciones tecnológicas o los cambios por las dinámicas en las regulaciones. Yo creo que aquí está el mayor desafío para la profesión. La Universidad tiene la responsabilidad de generar las competencias necesarias que le permitan a los profesionales asumir con solvencia los problemas que son propios de este tipo de realidades, y también debe garantizar el desarrollo profesional inicial de alta calidad para sus egresados. Por otra parte, hacen falta programas robustos de desarrollo profesional continuo, como parte de una estructura fundamental sobre la actualización para mantener vigentes los conocimientos y las competencias de los contadores, de tal suerte que les asegure calidad en la prestación de sus servicios y les genere confianza a los usuarios. Además, esta formación contribuye a alcanzar requisitos de competencia.

Desde su nuevo cargo, ¿qué acciones plantea para la mejora y protección de la profesión?

Las estadísticas de la JCC relacionadas con la imposición de sanciones muestran hechos como el incumplimiento de las funciones del revisor fiscal, no llevar la contabilidad con sujeción a las normas vigentes, retener documentos, ejercer la revisoría fiscal en más de cinco sociedades por acciones, incumplimientos contractuales, entre otras. Esto revela un alto desconocimiento de la reglamentación del ejercicio profesional por parte de los contadores, y yo creo que este desconocimiento tiene origen en la formación universitaria. No de las normas conceptuales o instrumentales, sino de la reglamentación que condiciona el ejercicio profesional relacionado con el régimen de impedimentos, inhabilidades, incompatibilidades, etc. Por lo tanto, una acción de mejora es promover la organización de un tribunal disciplinario que actúe de manera preventiva, mitigando la práctica de conductas indeseadas que atentan contra el buen nombre de la profesión. Y en este mismo sentido, también propongo la existencia de un comité de conciliación como instancia administrativa que actúe como sede de estudio y análisis de los intereses de la Junta Central.

¿Cómo ve el panorama para las mujeres contadoras en Colombia?

Para mí no es tan claro. Porque si bien es cierto que el 63% de los contadores del país somos mujeres, que prácticamente por cada contador público hombre hay dos mujeres contadoras, esa mayoría no significa que estemos empoderadas de esa realidad. Lo que sí es cierto es que hoy hay un poco más de interés por mostrarnos profesionalmente, propender a escalar en escenarios que parecían hechos para hombres: como el liderazgo de gremios profesionales, ser CEO de emprendimientos profesionales, ocupar instancias en entidades de la profesión como la Junta Central o el Consejo Técnico de la Contaduría Pública, que por mucho tiempo han sido de privilegio masculino. Hay mucha timidez en las contadoras. Falta el arrojo, el ímpetu de lograr puestos de dirección institucional, privadas y del estado, donde hay incidencia en la profesión. Así que tenemos que trabajar mucho más en este panorama para mejorar el lugar y la dignificación de las mujeres contadoras.

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