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Economía digital: modelos y tributación en Colombia

Por Érika Gómez López

La implementación de estrategias y políticas de apoyo en torno a las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) es una labor que lleva desarrollándose por décadas en el país, y con cada avance en ese camino se ha reafirmado el impacto positivo que el invertir en herramientas tecnológicas ha tenido en la economía, en las estructuras productivas de las empresas y en los consumidores.

De este proceso surge el concepto de la economía digital, cuya definición ha evolucionado desde inicios del siglo XXI; es un sector de la economía que contiene bienes y servicios en los que su desarrollo, producción o venta dependen de tecnologías digitales. Por otra parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) manifestó que está constituida por “la infraestructura de telecomunicaciones, las industrias TIC (software, hardware y servicios TIC), la red de actividades económicas y sociales facilitadas por internet y los usuarios finales (individuos, empresas y gobierno)” (2013).

Pero llevado a la práctica, sin duda el concepto de economía digital conlleva una fuerza que ha impulsado el cambio estructural y el avance en la inclusión social y financiera que es tan necesaria en Latinoamérica, así como en el desarrollo de las mipymes, sobre todo en Colombia.

Gracias a la economía digital se ha evidenciado un importante incremento en la productividad empresarial, el crecimiento económico a nivel mundial y el desarrollo sostenible; sin embargo, para todo esto ha sido esencial el trabajo de instituciones y la implementación de políticas que propenden por sinergias entre la difusión de nuevas tecnologías y la transformación de estructuras productivas hacia sectores más intensivos en digitalización y conocimiento.

Pero detengámonos por un momento en la definición de lo que este concepto implica para conocerlo mejor. La economía digital se refiere −entonces− a cualquier operación o transacción que involucre la producción, la distribución, el intercambio o el consumo de bienes y/o servicios, llevada a cabo mediante el uso de las TIC.

Desde el punto de vista fiscal, a la economía digital se le atañen ciertas características que se presentan a continuación:

En el proceso de consolidación de lo que la economía digital representa, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Grupo de los 20 países industrializados y emergentes (G20) elaboraron un Plan de Acción en materia de política fiscal, que contiene una serie de propuestas y modificaciones a los mecanismos de tributación, entre las que se cuentan disposiciones antiabuso para contrarrestar la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios (BEPS, por sus siglas en inglés). En este Plan de Acción se proponía establecer nuevos estándares internacionales que aseguraran la coherencia entre los impuestos sobre sociedades por medio de distintas acciones.

Ahora bien, la primera de estas se enfrentaba a los desafíos que la economía digital contiene al reconocer las dificultades fiscales de los nuevos modelos de negocio que surgieron de este concepto; es por ello que ofrece la descripción de algunos de los modelos más significativos partiendo de su importancia desde la perspectiva tributaria. Cabe señalar que los modelos que se exponen a continuación tienen similitudes con los del comercio tradicional, no obstante, poseen nuevos modos de producción y de distribución; adicionalmente, exponemos los más acordes con nuestras competencias empresariales.

  • Comercio electrónico:

En este se incluye cualquier transacción comercial que se base en la transmisión de datos por internet y que se materializa en la compra y/o venta de bienes o servicios. Sus características son: se realiza por vía electrónica; el lugar en que se hallen las partes no es relevante y no quedan soportadas en algún documento; la transacción no pasa por ningún tipo de inspección o aduana; los intermediarios no son necesarios; cada empresa puede tener presencia mundial, sin importar su tamaño.

Según la OCDE, las principales transacciones de este modelo de negocio se ejecutan entre los siguientes actores:

  • Servicios de pago

En el desarrollo y progreso de la economía digital han nacido nuevos métodos de pagos en línea confiables para las transacciones del comercio electrónico. En estos, el proveedor del servicio de pago en línea desempeña el rol de intermediario entre comprador y vendedor, y efectúa la transacción sin que haya un intercambio de información personal ni financiera con el vendedor.

  • Computación en la nube

Gracias a esta es posible procesar datos de modo masivo y almacenar información en servidores desde cualquier parte del mundo para acceder a ellos en un dispositivo móvil. Algunos de los servicios que ofrece la computación en la nube son:

Lo anterior solo es una pequeña parte de lo que la economía digital global incluye, pues también se debe mencionar la economía compartida, el intercambio de criptomonedas y las actividades en redes sociales. Actualmente, representa 15,5 % del producto interno bruto mundial.

La envergadura de lo que la economía digital representa no solo es la transformación de las empresas y las nuevas oportunidades que surgieron para los usuarios, también se refleja en los desafíos para las autoridades fiscales y la política tributaria en todo el mundo. A causa de la digitalización, cualquier empresa tiene la posibilidad de participar en sectores económicos de diversos países sin contar con una presencia física significativa en ellos. Por consiguiente, respecto del IVA −por ejemplo− está la dificultad de gravar las operaciones en el lugar de consumo, sobre todo de servicios digitales, siempre que el vendedor resida en otra jurisdicción. En consecuencia, no determinar procedimientos de recaudación puede generar pérdidas relevantes de ingresos tributarios para las naciones.

A causa de la tecnología, los retos que la economía digital presenta frente al IVA son cada vez más frecuentes: se relacionan con la masificación de las importaciones de bienes y servicios que se ejecutan directamente por los consumidores finales, sin contar con un intermediario o empresa residente registrada como contribuyente de este impuesto. A este respecto, la OCDE (2015) expresó que “el enfoque más efectivo y eficaz para garantizar que se recaude el IVA correspondiente al suministro transnacional de servicios y bienes intangibles en operaciones en que el importador es un consumidor final consiste en obligar a todo proveedor no residente a registrarse como contribuyente y declarar el IVA aplicable a dichos suministros en la jurisdicción del consumidor”.

¿Qué directrices sobre el IVA se han aplicado en Colombia para la economía digital?

Con la Ley 1819 de diciembre de 2016, el Gobierno nacional adoptó la mayoría de las recomendaciones que la OCDE impartió para el IVA correspondientes con los servicios digitales. De este modo, la ley incorporó al IVA los servicios prestados por empresas no residentes, gravándolos a la tasa general de 19 %, con excepción de aquellos que se consideran exentos de acuerdo con lo establecido en el Estatuto Tributario, y ciertos servicios transfronterizos.

Así mismo, se determinó que en operaciones B2B, las empresas responsables del IVA, que contraten servicios gravados con empresas no residentes, deberán retener y pagar el impuesto. Mientras que en operaciones B2C, la obligación de recaudar y pagar el impuesto es del proveedor no residente. Para el cumplimiento de estas consideraciones, se impartió la obligación para los prestadores de servicios no residentes de inscribirse al Registro Único Tributario (RUT) en la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) y declarar y pagar el impuesto bimensualmente. Lo anterior está en vigor desde julio de 2018.

Otra de las directrices que señaló la ley es la obligación de retener el IVA para los emisores de los medios de pago, sistema al que los prestadores de servicios electrónicos o digitales pueden acogerse a voluntad. Esta retención se aplica a los siguientes servicios digitales:

  • Servicios prestados en plataformas digitales.
  • Suministro de derechos de uso o explotación de intangibles.
  • Suministro de servicios de publicidad online.
  • Suministro de servicios audiovisuales.
  • Suministro de enseñanza o entrenamiento a distancia.
  • Otros servicios electrónicos o digitales con destino a usuarios ubicados en Colombia.

Por otra parte, en la Ley 1943 de 2018 y la Ley 2010 de 2019 se determinó que el mecanismo de retención aplicaba para los prestadores de servicios que se sometieran de manera voluntaria a este sistema con el cumplimiento de los requisitos establecidos en el Estatuto, especificando que aquellos prestadores de servicios que no cumplan con la declaración bimestral ni se inscriban para la retención voluntaria incurrirán en sanciones administrativas y penales.

Adicionalmente, la DIAN estableció dos resoluciones con el propósito de regular la aplicación del IVA a los servicios digitales:

  1. Resolución 41 de 2018, que “establece el procedimiento para cumplir con las obligaciones sustanciales y formales en materia del impuesto sobre las ventas -IVA por parte de los prestadores de servicios desde el exterior”. 

Esta se refiere específicamente al procedimiento simplificado para la inscripción de las empresas no residentes en el RUT y su posterior declaración y pago del IVA. Tal procedimiento tiene como fin proveer a los prestadores de servicios sin domicilio en el país un mecanismo eficaz para la declaración y pago del impuesto.

  1. Resolución 17 de 2020, que “establece el procedimiento para los prestadores de servicios electrónicos o digitales desde el exterior que se acojan voluntariamente al sistema alternativo de pago del impuesto a través de la retención en la fuente a título de impuesto sobre las ventas (IVA)”.

El uso y la relevancia del comercio electrónico avanza rápidamente en todo el mundo gracias a las facilidades que brinda en la prestación de servicios, la contratación de personal o la oferta de bienes, y como se recalcó en párrafos anteriores, esta particularidad obliga a las naciones a estar en la búsqueda constante de soluciones para los sistemas tributarios. Se ha hecho evidente que se han dado pasos importantes para estos asuntos, sin embargo, aún hay muchas preguntas por responder. ¿Cómo evitar la evasión de responsabilidades fiscales? ¿Qué recursos se pueden establecer para que las herramientas de la economía digital sean más beneficiosas que riesgosas para las jurisdicciones?

Érika Gómez López
Editora del INCP

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