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La batalla del sector público contra dos pandemias: el covid-19 y la corrupción en la contratación pública

Por Rachel Bleetman |  Traducción INCP

“Gasten cuanto puedan, pero guarden los recibos”, les dijo la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, a los gobiernos al comienzo de la pandemia de covid-19. El mensaje del FMI fue claro: los gobiernos deben gastar para salvar vidas y para salvar sustentos, pero, a medida que gastan, los compromisos con la transparencia y la rendición de cuentas no se deben soslayar.

Esa corriente de opinión se hace eco de los hallazgos del reciente informe de la ACCA (Asociación de Contadores Públicos Colegiados, por sus siglas en inglés) de Reino Unido sobre New Models of Public Procurement: A Tool for Sustainable Recovery (Nuevos modelos de contratación pública: una herramienta para la recuperación sostenible). El informe se basó en las respuestas a la encuesta de más de 1100 miembros y afiliados de la ACCA que trabajan en los sectores público y privado en más de 90 países, en las que se exponen los principales desafíos y objetivos de la adquisición o contratación pública, tanto en general como en el contexto de la pandemia.

El mensaje de los encuestados era claro: mantener las salvaguardas de la transparencia y luchar contra el soborno y la corrupción incluso en las circunstancias más difíciles.

Más de 60 % de los encuestados dijo que aumentar la transparencia en el proceso de selección de licitaciones debería ser un objetivo gubernamental clave después del covid-19 y más de 70 % dijo que la transparencia ante la opinión pública debería ser un objetivo de las políticas en todas las prácticas de contratación pública. En algunas regiones, dicha cifra ascendió a 85 %.

Como se aborda en el informe, reducir el soborno y la corrupción no es solamente importante para conservar la confianza entre el gobierno y el ciudadano, sino también es un imperativo financiero. El soborno y la corrupción pueden costar entre 10 % y 50 % del valor de un contrato público (Transparencia Internacional 2020 y UNODC 2013) y mina la confianza que debe existir entre el comprador público y el proveedor privado. De hecho, este déficit de confianza ya es una realidad —como lo demuestran los resultados de nuestra encuesta, en los que la diferencia en la confianza entre el sector público y el sector privado fue de veinte puntos porcentuales— y tiene implicaciones reales en el proceso de contratación. La relación entre el sector público y el sector privado puede ayudar a garantizar la buena relación entre calidad y precio y se ha demostrado que mejora el rendimiento general del contrato. Durante la pandemia, hemos visto incidentes generalizados de fraude y corrupción durante los procesos de contratación pública y es probable que esto socave aún más la confianza entre el comprador público, el proveedor privado y los contribuyentes.

Grado en que los compradores del sector público y los proveedores del sector privado confían mutuamente para cumplir los acuerdos.

Transparencia Internacional encontró que, durante la pandemia, los gobiernos compraron algunos bienes a veinticinco veces el precio original y nuestros encuestados nos dieron una versión similar: se ha pasado por alto los procesos normales de adquisición y ya estamos viendo las implicaciones de esta relajación. Específicamente, las pruebas de fraude, corrupción y dinero público mal administrado en un momento en que los recursos públicos son cada vez más escasos. Sin embargo, como subraya el informe, hay medidas prácticas que los gobiernos pueden tomar con el fin de evitar que el problema empeore y de prepararse mejor para las crisis en el futuro.

En primer lugar, si bien los procedimientos de contratación de emergencia son importantes para darles a los gobiernos la flexibilidad que necesitan con el fin de responder a la crisis, no se debe sacrificar las salvaguardas de la transparencia. La contratación de emergencia se debe hacer caso por caso. Los administradores de contratos de adquisición deben estar capacitados para saber cuándo emplear estas medidas de emergencia y deben asegurarse de que todos los aspectos del proceso se registren en documentos, de modo que se pueda efectuar una auditoría rápida con el fin de ayudar a detectar y prevenir la corrupción y la mala gestión.

En segundo lugar, los gobiernos deberían trabajar en pro de centralizar sus compras. Esto es especialmente importante durante esta crisis ya que un proceso de contratación centralizado da lugar a una pista de auditoría más clara y permitirá un mejor escrutinio del gasto público que tuvo lugar durante la pandemia. Un proceso de adquisición o contratación centralizado también conlleva otros beneficios, como la prevención de la competencia entre los gobiernos y la reducción de los precios.

Por último, toda la actividad de contratación debería ser transparente y estar a disposición de los profesionales de las finanzas y de los auditores en tiempo real, de modo que puedan supervisar los gastos con el fin de evitar la ineficiencia de los costos y la corrupción. Tener datos disponibles y transparentes a lo largo del proceso puede ser útil para diversas funciones. Por ejemplo, los datos pueden usarse como herramienta para rastrear y comparar procesos correspondientes a bienes esenciales con el fin de evitar gastos innecesarios, como lo demuestra la herramienta Dozorro de Ucrania. Al disponer de estos datos, se hace posible detectar casos de cobro excesivo y posible fraude. En tiempos de crisis, la cantidad de datos que se necesita introducir en los campos de datos se puede reducir con el fin de satisfacer la índole urgente de la crisis, pero los aspectos más importantes de la contratación pública, tales como el precio de los bienes, todavía se deberían almacenar. La tarea de marcar artículos relacionados con el covid-19 ayudará a examinar exhaustivamente los gastos durante y después de la crisis y también puede crear datos comparables de los precios pagados a nivel nacional por ciertos bienes como una manera de evitar la subida exagerada de precios por parte de los proveedores.

Al introducir estas reformas en los procesos de contratación de emergencia, los gobiernos no solamente generan ahorros financieros como consecuencia de la reducción de los intentos de fraude y corrupción, sino que también mantienen la confianza tanto de los aliados del sector privado como de los contribuyentes. Todos los gobiernos están aprendiendo lecciones de esta crisis y la necesidad de actuar con rapidez ha planteado desafíos para todos los países. Sin embargo, la mayoría de los gobiernos pronto tendrán que hacer frente a los inevitables desafíos en torno a las finanzas del sector público después de la crisis. Encontrar y generar ahorros financieros será esencial para la recuperación después del covid-19. Trabajando en pro de detectar y evitar el soborno y la corrupción, los Gobiernos pueden llenar parte de ese hueco financiero, al tiempo que se aseguran de que gozan de la confianza para gastar cantidades considerables —y, con frecuencia, salvadoras— de dinero público.

Rachel Bleetman

Gerente del Departamento de Políticas e Investigación del Sector Público de la ACCA

Rachel Bleetman es Gerente del Departamento de Políticas e Investigación de la ACCA, que se centra en asuntos pertinentes para el sector público a nivel mundial. Desarrolla y presta asesorías sobre una gama de iniciativas de liderazgo intelectual al tiempo que trabaja en aras de promocionar importantes objetivos de diversidad e inclusión en políticas e investigación financiera del sector público. Anteriormente trabajó como analista de políticas sociales y de salud en la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles, por sus siglas en inglés) y en el Servicio Civil del Reino Unido, interactuando con una variedad de campos de políticas diferentes. Estudió en la Universidad McGill y en la LSE (Facultad de Economía de Londres, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Londres y pasó un año trabajando y estudiando en Oriente Próximo.

“Este documento titulado “La batalla del sector público contra dos pandemias: el covid-19 y la corrupción en la contratación pública”, que la Federación Internacional de Contadores (IFAC) publicó en inglés en enero de 2021, lo ha traducido al español el Instituto Nacional de Contadores Públicos de Colombia (INCP) en febrero de 2021 y se utiliza con permiso de la IFAC. El texto aprobado de todas las publicaciones de la IFAC es aquel que la IFAC publique en lengua inglesa. La IFAC no asume responsabilidad por la exactitud y completitud de la traducción ni por ninguna medida que se tome como consecuencia de lo anterior.

Texto en inglés del documento titulado “La batalla del sector público contra dos pandemias: el covid-19 y la corrupción en la contratación pública” © 2021 cuyo autor es la Federación Internacional de Contadores (IFAC). Todos los derechos reservados.

Texto en español del documento titulado “La batalla del sector público contra dos pandemias: el covid-19 y la corrupción en la contratación pública” © 2021 cuyo autor es la Federación Internacional de Contadores (IFAC). Todos los derechos reservados.

Título original: “The Public Sector Battle Against Two Pandemics: COVID-19 and Public Procurement Corruption”.

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