¿Qué esperan realmente los inversionistas de la auditoría?

¿Qué esperan realmente los inversionistas de la auditoría?

La evolución de la auditoría no puede analizarse únicamente desde el desarrollo normativo o técnico, ya que su legitimidad y pertinencia dependen, en gran medida, de la confianza que los usuarios de la información financiera —especialmente los inversionistas— depositan en ella.

Bajo esta premisa, el Centro para la Calidad de la Auditoría (CAQ, por sus siglas en inglés) publicó en marzo de 2026 los resultados de su ‘Encuesta anual de inversionistas institucionales’, la cual recopiló la percepción de 300 inversionistas en Estados Unidos sobre el papel actual y futuro de la auditoría.

Esta encuesta es importante porque reúne la visión de quienes toman decisiones de inversión con base en información auditada, lo que permite evaluar el nivel de confianza en la auditoría y entender los factores que la fortalecen o la debilitan.

Principales resultados: cinco mensajes clave sobre lo que el mercado espera de la auditoría.

  1. La auditoría como base para la toma de decisiones

El primer mensaje confirma que la auditoría sigue siendo un elemento clave en las decisiones de inversión. El 90 % de los inversionistas afirma que depende de los estados financieros auditados para tomar decisiones y el 91 % confía en su exactitud.

Esta confianza se refleja en un uso activo de la información auditada: 80 % utiliza con frecuencia los reportes trimestrales para identificar cambios materiales en el desempeño (65 %), hacer seguimiento a resultados (62 %) y detectar riesgos emergentes (50 %).

  1. Confianza sustentada en condiciones técnicas

El segundo mensaje muestra que la confianza en la auditoría no es automática, sino que depende de condiciones específicas asociadas a la independencia, la supervisión regulatoria y la existencia de estándares técnicos consistentes, comparables y aplicables de forma verificable.

Esto se refleja en los resultados de la encuesta: aunque el 88 % de los inversionistas se muestra satisfecho con la transparencia del proceso de auditoría, un 35 % expresa preocupación por la independencia de las firmas frente a sus clientes. En otras palabras, la confianza existe, pero convive con alertas concretas.

  1. Un alcance claramente delimitado por el mercado

El tercer mensaje evidencia que la auditoría es entendida principalmente como un mecanismo de verificación de la información histórica, no como una herramienta para anticipar resultados futuros.

Esto se refleja en que el 73 % de los inversionistas recurre con frecuencia a auditorías independientes como fuentes de información. En este sentido, la auditoría aporta valor al validar la calidad y confiabilidad de los datos sobre los cuales se toman decisiones de inversión, sin extenderse más allá de ese propósito técnico.

  1. Expansión del aseguramiento más allá de lo financiero

El cuarto mensaje evidencia una ampliación del aseguramiento hacia información no financiera.

Esta información ha sido incorporada de manera creciente por los inversionistas en sus procesos de análisis y toma de decisiones: el 81 % utiliza información sobre ciberseguridad, el 78 % sobre sostenibilidad y el 77 % sobre gobierno corporativo y capital humano.

Sin embargo, la expansión viene acompañada de brechas de confianza. Entre el 84 % y el 87 % de los inversionistas considera que los reportes de información no financiera aún requieren mejoras para ser plenamente fiables. Esta percepción se traduce en demandas concretas: el 42 % de los inversionistas solicita estándares técnicos consistentes, comparables y aplicables de forma verificable, el 41 % mayor comparabilidad y el 40 % mayor consistencia.

  1. Innovación tecnológica bajo disciplina normativa

El quinto mensaje destaca el papel de la tecnología en la evolución de la auditoría. El 89 % de los inversionistas considera muy importante que los auditores continúen innovando, mientras que el 70 % percibe a las firmas como tecnológicamente avanzadas y el 69 % reconoce la importancia de hacer uso significativo de inteligencia artificial.

Esta valoración se explica por beneficios concretos tales como la mejora en la detección del fraude (41 %), una mayor capacidad de análisis (38 %) y eficiencia operativa (35 %). Sin embargo, también se identifican riesgos, entre ellos la seguridad de la información (33 %), la posible pérdida de juicio profesional por parte de los auditores (33 %) y la falta de estándares técnicos consistentes, comparables y aplicables de forma verificable. (32 %).

En síntesis

La auditoría sigue siendo relevante para la toma de decisiones informadas, pero su valor depende en gran medida de la confianza que esta genere. El mercado —especialmente inversionistas— exige en todo momento independencia, rigor técnico y estándares consistentes, al tiempo que demandan avances en el aseguramiento de información no financiera y en el uso de tecnología haciendo uso de los controles más adecuados.

Redacción INCP