Durante décadas, América Latina ha sostenido su crecimiento sobre una lógica extensiva, es decir, más trabajo, pero no necesariamente más eficiente. Entre los años 2000 y 2024, la productividad regional creció apenas un 0,4 % anual, lo cual es el reflejo de un modelo que hoy enfrenta un límite estructural: el envejecimiento poblacional. En este contexto, la inteligencia artificial (IA) tiene todo el potencial para convertirse en un imperativo económico.
El informe América Latina en la Era Inteligente, elaborado por el Foro Económico Mundial y McKinsey & Company, afirma que la IA podría aportar entre 1,1 y 1,7 billones de dólares anuales a la economía regional. Más que una cifra llamativa, se trata de una señal clara de que estamos ante una redefinición profunda del modelo productivo en Latinoamérica.
Un cambio de paradigma económico
El impacto potencial de la IA no es marginal. De implementarse de manera efectiva, podría elevar la productividad regional entre un 1,9 % y un 2,3 % anual hacia 2030, rompiendo con décadas de rezago frente a economías más avanzadas. Este crecimiento se sustentaría en dos grandes frentes:
- IA analítica, orientada a la predicción, optimización y detección de anomalías, con un potencial de generación de valor de hasta 1 billón de dólares.
- IA generativa, enfocada en la automatización de tareas cognitivas y creación de contenido, con un aporte estimado de entre 0,5 y 0,7 billones de dólares.
El mensaje de fondo es claro: la región debe migrar de un modelo basado en “horas hombre” a uno sustentado en eficiencia, datos y capital intelectual.
La brecha entre el potencial y la realidad
América Latina representa más del 6 % del PIB mundial, pero apenas capta el 1,6 % de la inversión global en IA. A nivel empresarial, la desconexión es aún más evidente:
- Solo el 23 % de las organizaciones reporta algún valor generado por IA.
- Apenas el 6 % logra impactos significativos en su rentabilidad.
- Menos del 10 % integra la IA en procesos estratégicos del negocio.
Esta brecha refleja un rezago tecnológico y también una falla en la articulación entre estrategia, talento y ejecución.
El desafío es particularmente grande para las pymes (99,5 % del tejido empresarial de la región) porque más de la mitad de estas organizaciones actualmente no percibe los beneficios concretos de la IA, lo cual profundizaría las desigualdades productivas frente a grandes corporaciones.
El verdadero cuello de botella: talento y datos
Aunque la limitación principal para aumentar el crecimiento es tecnológica, el informe también señala el problema del factor humano. La escasez de talento especializado y la fuga de profesionales calificados constituyen uno de los principales riesgos para la adopción efectiva de la IA.
A esto se suma un segundo obstáculo estructural: la baja madurez de los datos. Muchas organizaciones operan con información fragmentada, inconsistente o de baja calidad, lo cual impide generar valor real a partir de herramientas avanzadas.
Finalmente, la incertidumbre regulatoria añade una capa adicional de complejidad. La ausencia de marcos claros en temas como protección de datos y uso de algoritmos limita la toma de decisiones y aumenta la percepción de riesgo para las organizaciones latinoamericanas.
El rol de los contadores públicos frente a este panorama
En este escenario, los contadores públicos están llamados a seguir posicionándose como actores clave en la generación de valor a partir de la información.
Por un lado, la IA analítica amplía las capacidades de la auditoría y el control interno:
- Detección de fraudes en tiempo real.
- Modelos predictivos para el análisis de riesgos financieros.
- Evaluación continua del cumplimiento normativo.
Por otro, la IA generativa potencia la eficiencia operativa:
- Automatización de reportes y documentación.
- Asistentes para interpretación normativa.
- Generación de herramientas técnicas (scripts, modelos, procesos).
Este nuevo entorno requiere que los contadores dejen de ser procesadores de transacciones y se consoliden como asesores estratégicos de los negocios.
Una hoja de ruta para los nuevos profesionales
El mencionado informe del Foro Económico Mundial indica que ante esta nueva era inteligente es preciso apostarle a una transformación de las competencias profesionales. Para los estudiantes y jóvenes profesionales, esto implica al menos tres líneas de acción:
- Recualificación técnica
El dominio de herramientas como Python, SQL y análisis de datos ya no es opcional.
- Gobernanza y ética
A medida que los algoritmos apoyan la toma decisiones, surge la necesidad de garantizar su transparencia, trazabilidad y ausencia de sesgos.
- Visión estratégica del negocio
Más allá de la técnica, el valor diferencial estará en la capacidad de conectar la tecnología con los objetivos empresariales, asegurando impactos reales en productividad y rentabilidad.
En síntesis, América Latina se encuentra ante una oportunidad única para cerrar brechas históricas de productividad y competitividad. El aprovechamiento de la inteligencia artificial no dependerá solo de su adopción, sino de la capacidad de las organizaciones para integrarla con criterio, propósito y visión de largo plazo.
Por su parte, los profesionales están llamados a adaptarse y liderar el cambio.
Por: Kevin Darley Guevara Gonzalez, profesional de investigación del INCP
