
La contabilidad de carbono está dejando de ser un asunto exclusivo de especialistas ambientales para convertirse en un nuevo campo de acción para los contadores públicos.
En un contexto en el que las organizaciones enfrentan mayores exigencias sobre sostenibilidad, cambio climático, transparencia y gestión de riesgos, medir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ha pasado de ser una práctica voluntaria a convertirse en una fuente de información relevante para la toma de decisiones financieras y estratégicas.
La contabilidad de carbono forma parte de la contabilidad ambiental y se encarga de medir, valorar, registrar y revelar de forma sistemática las emisiones de GEI de una organización. En términos sencillos, ayuda a determinar cuántas emisiones genera una empresa, de dónde provienen, qué efectos financieros podrían tener y cómo deben reportarse.
La información climática entra en el lenguaje contable
La contabilidad de carbono amplía el campo de la disciplina contable. Tradicionalmente, la contabilidad se ha concentrado en registrar hechos económicos y financieros; sin embargo, la realidad empresarial actual exige incorporar variables ambientales en los sistemas de información de las organizaciones.
Con este enfoque, las emisiones de GEI dejan de ser únicamente un dato ambiental y se convierten en información útil para evaluar riesgos y oportunidades, así como para sustentar decisiones de negocio.
Para los contadores públicos, esta transformación cobra especial relevancia cuando las emisiones se expresan también en términos monetarios. Aplicar un precio del carbono a las toneladas de CO₂ equivalente permite estimar costos o exposiciones potenciales y analizar su posible efecto en el flujo de caja, el valor empresarial y la percepción de riesgo de una entidad.
El impulso de los organismos internacionales
En junio de 2023, la Fundación IFRS, a través de su Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB, por sus siglas en inglés), emitió la NIIF S1 y la NIIF S2. Estas normas buscan establecer una base global de información financiera relacionada con la sostenibilidad.
En particular, la NIIF S2 exige divulgar las emisiones de Alcance 1, 2 y 3, calculadas bajo el estándar del GHG Protocol[1]. Esta norma requiere que la información climática esté conectada con la información financiera tradicional, de tal forma que sea comparable, verificable y útil para los inversores en apoyo a sus decisiones de asignación de capital.
La Federación Internacional de Contadores (IFAC, por sus siglas en inglés) sostiene que los contadores están en una posición especialmente relevante para impulsar la acción climática. La razón radica en que estos profesionales además de actuar en favor del interés público, también participan en actividades clave del gobierno corporativo, el diseño de controles internos, la gestión de riesgos, la elaboración de información financiera y su aseguramiento. Desde esas funciones pueden relacionar los datos de emisiones de GEI con costos, activos, pasivos y decisiones de inversión, y contribuir a que la información de sostenibilidad sea consistente y verificable.
Por su parte, la Asociación de Contadores Públicos Colegiados (ACCA, por sus siglas en inglés) desde septiembre de 2024 incluyó la NIIF S1 y la NIIF S2 entre los contenidos evaluables del examen ‘Strategic Business Reporting (SBR)’ de su cualificación profesional, lo cual muestra que la sostenibilidad ya forma parte de las competencias técnicas que se esperan de los contadores públicos en el ámbito corporativo.
¿Cómo se clasifican las emisiones de GEI?
El GHG Protocol, uno de los marcos más utilizados para medir y reportar emisiones de GEI, clasifica las emisiones en tres alcances:
- El Alcance 1 corresponde a las emisiones directas generadas por fuentes propias o controladas por la organización, como vehículos, calderas o equipos de la empresa.
- El Alcance 2 incluye las emisiones asociadas a la electricidad, el calor o la energía comprada por la entidad.
- El Alcance 3 comprende las emisiones de la cadena de valor, como las asociadas con proveedores, transporte externo, uso de productos vendidos y otras actividades indirectas. El Alcance 3 puede representar una parte significativa de la huella de carbono total de la organización y, por ello, suele ser uno de los mayores retos de medición.
De los datos climáticos a las decisiones de negocio
El aporte del contador se hace visible cuando los datos de emisiones se conectan con sus efectos económicos. Por ejemplo, puede evaluar supuestos y encontrar el impacto de determinadas toneladas de CO₂ sobre costos, flujo de caja, inversión y riesgos.
También puede estimar cómo los impuestos al carbono, el aumento de los costos energéticos o las exigencias de los inversionistas, relacionadas con las emisiones de GEI, afectarían el flujo de caja, el costo de capital o la viabilidad financiera de un proyecto.
Adicionalmente, aparecen nuevas oportunidades en áreas como la consultoría, la implementación de sistemas de medición, el diseño de controles, la preparación de reportes, la evaluación de riesgos climáticos y el aseguramiento de información de sostenibilidad. Tal como ocurrió con la adopción de las NIIF, esta nueva demanda del mercado exige conocimiento técnico, criterio profesional y capacidad de adaptación para todo el ecosistema de la profesión contable.
Ética, aseguramiento y prevención del greenwashing
Uno de los grandes riesgos en materia de sostenibilidad es el greenwashing o lavado verde, entendido como la presentación de información engañosa para proyectar una imagen ambientalmente responsable que no corresponde con la realidad.
Frente a este riesgo, el contador público puede hacer aportes concretos: revisar la trazabilidad de los datos, evaluar los controles utilizados para calcular las emisiones y comprobar que las afirmaciones ambientales estén respaldadas por evidencia suficiente y adecuada. En ese contexto, la Norma Internacional de Aseguramiento de Sostenibilidad 5000 (ISSA 5000, por sus siglas en inglés) ofrece un marco global para aumentar la confianza en la información de sostenibilidad.
El contador también puede aplicar herramientas tradicionales, como el análisis de riesgos y el triángulo del fraude, para identificar presiones, oportunidades o incentivos que puedan llevar a una organización a distorsionar sus cifras ambientales.
Un nuevo campo para la profesión contable
Contar con información confiable sobre las emisiones de GEI ayuda a las empresas a identificar ineficiencias operativas, anticipar riesgos regulatorios, sustentar decisiones de inversión y responder a las exigencias de financiadores y otros grupos de interés.
Para los contadores públicos, este escenario abre la posibilidad de ampliar su campo de acción y participar en decisiones estratégicas sobre sostenibilidad, riesgos y finanzas. Para hacerlo, deberán fortalecer sus conocimientos en medición de emisiones, controles, reporte y aseguramiento.
La contabilidad de carbono no cambia el propósito esencial de la profesión contable, el cual consiste en producir información confiable para apoyar la toma de decisiones. Lo que hace es ampliar ese propósito a una realidad empresarial en la que el desempeño financiero y el impacto climático están cada vez más conectados.
Kevin Darley Guevara
Profesional de investigación del INCP
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El GHG Protocol es uno de los estándares internacionales más utilizados para medir y reportar emisiones de GEI. Este marco clasifica las emisiones en tres alcances: Alcance 1, Alcance 2 y Alcance 3. ↑

One Response
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