
Por: Kevin Darley Guevara, profesional de investigación del INCP
Construir una carrera contable con proyección internacional exige más que aspirar a trabajar fuera del país. El perfil del contador con mentalidad global combina el dominio de estándares internacionales, el inglés, las competencias tecnológicas y un criterio ético sólido. Estas capacidades se complementan y amplían las posibilidades de desenvolverse en entornos profesionales diversos, aunque no eliminan los requisitos legales que cada jurisdicción establece para ejercer la profesión.
Los estándares internacionales como base técnica común
La preparación técnica de un contador con proyección global no se limita a las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF). Forma parte de un marco más amplio de estándares internacionales que comprende referentes para la información financiera, la auditoría, el aseguramiento, la contabilidad del sector público, el comportamiento ético profesional y recientemente la sostenibilidad.
En materia de contabilidad e información financiera se encuentran las NIIF, emitidas por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB, por sus siglas en inglés). Las NIIF son aplicadas alrededor 140 jurisdicciones según la Fundación IFRS, y funcionan como un lenguaje técnico común para el reporte de información financiera global. Su conocimiento constituye un factor relevante para la movilidad laboral de los contadores.
A este marco se suman, entre otros referentes, las Normas Internacionales de Auditoría (NIA), emitidas por el Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Aseguramiento (IAASB, por sus siglas en inglés), orientadas a la práctica auditoría; las Normas Internacionales de Contabilidad del Sector Público (NICSP), emitidas por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad para el Sector Público (IPSASB, por sus siglas en inglés) para establecer requerimientos de información financiera y rendición de cuentas en gobiernos y entidades públicas; el Código Internacional de Ética para Contadores Profesionales del Consejo de Normas Internacionales de Ética para Contadores (IESBA, por su sigla en inglés), que establece principios como integridad, objetividad y competencia profesional; y las Normas Internacionales de Información Financiera sobre Sostenibilidad (NIIF S), emitidas por el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB, por sus siglas en inglés), relacionadas con la información sobre sostenibilidad.
Dominar estos referentes permite comprender que la dimensión global de la profesión no depende de una sola norma, sino de distintos estándares aplicables según el ámbito de actuación del contador.
Inglés y acceso al conocimiento técnico
El dominio de los estándares internacionales adquiere mayor alcance cuando se combina con el inglés. Este idioma funciona como referencia en la economía globalizada y permite acceder directamente a publicaciones originales, tanto técnicas como académicas.
La competencia en un segundo idioma también tiene incidencia en el mercado laboral. Según datos de la firma reclutadora Hays Colombia, citados por Russell Bedford Colombia, hablar inglés puede incrementar en 33,3 % el salario de un profesional y aumentar en 50 % sus probabilidades de contratación. Estos datos reflejan una brecha frente a la formación tradicional, en la que persisten carencias en bilingüismo y competencias requeridas por organizaciones de alcance global.
Tecnología, inteligencia artificial y rol estratégico
La evolución del perfil contable también está ligada a la tecnología. La automatización y la escasez de profesionales impulsan la búsqueda de perfiles híbridos que combinen conocimiento contable con analítica de datos e inteligencia artificial.
Según Finance Trends 2026 de Deloitte, basado en una encuesta a 1.326 líderes financieros, el 63 % de los departamentos financieros utiliza IA, aunque solo el 21 % reporta valor medible y el 14 % tiene agentes de IA integrados. Entre las principales barreras aparecen la falta de experiencia especializada, la privacidad de los datos y la dificultad para demostrar el retorno de la inversión.
La adopción tecnológica permite automatizar procesos operativos y liberar recursos para tareas de mayor valor. En este sentido, el 57 % de los líderes financieros forma parte del equipo de estrategia corporativa. Así, el conocimiento de herramientas tecnológicas puede contribuir al tránsito desde funciones rutinarias hacia análisis, asesoría y toma de decisiones.
Ética ante los sistemas automatizados
La tecnología no desplaza la responsabilidad profesional. La edición 2024 del Código del IESBA, con vigencia desde diciembre de 2024, incorpora directrices sobre el actuar ético del contador ante la inteligencia artificial, el Big Data, la automatización y los entornos digitales.
El contador debe mantener su propio juicio y ejercer escepticismo profesional frente a los resultados producidos por sistemas inteligentes. La responsabilidad ética es indelegable y no puede trasladarse a un algoritmo.
Persisten, sin embargo, vacíos frente a asuntos como auditoría de IA, trazabilidad algorítmica y ciberseguridad. Por eso, el dominio tecnológico necesita estar acompañado de criterio profesional y del marco ético correspondiente.
Movilidad internacional con límites locales
Contar con el dominio de estándares internacionales, inglés y competencias tecnológicas favorece la proyección profesional, pero no equivale a tener autorización automática para ejercer en cualquier país. La contaduría está sujeta a regulaciones estatales y procesos de reconocimiento profesional en cada país o jurisdicción.
En Colombia, por ejemplo, quien obtuvo su título en el exterior debe realizar la convalidación ante el Ministerio de Educación Nacional (MEN) y obtener la tarjeta profesional ante la Junta Central de Contadores para ejercer legalmente. La movilidad internacional también está sujeta a los requisitos legales y profesionales establecidos por cada jurisdicción.
Una carrera con mentalidad global se construye, entonces, mediante la integración de estándares internacionales, bilingüismo, tecnología y ética, entendiendo que la preparación profesional puede trascender fronteras, mientras el ejercicio legal continúa sujeto a las reglas de cada jurisdicción.
