Avances y desafíos de género en la profesión contable

La participación de las mujeres en la contaduría ha aumentado de manera importante desde finales del siglo XX. Cada vez son más las mujeres que estudian y ejercen la profesión. Sin embargo, este crecimiento en la participación no se traduce necesariamente en una mayor presencia en cargos de liderazgo ni en niveles de ingresos más altos dentro de la profesión.

Los estudios sobre género y contabilidad muestran que todavía existen diferencias en la forma en que mujeres y hombres se incorporan al mercado laboral, avanzan en sus carreras y son remunerados. También evidencian retos relacionados con el trabajo de cuidado, la formación profesional y los entornos libres de acoso y violencia.

Más formación no siempre significa mejores ingresos

El artículo académico ¿De lo masculino a lo femenino? Reflexiones sobre el mercado laboral de la Contaduría Pública encontró que en Colombia la brecha salarial por hora entre hombres y mujeres era de alrededor del 15,0 %. Además, cerca del 65,3 % de esa diferencia fue atribuida a un componente discriminatorio que no podía explicarse por características observables de los trabajadores.

El resultado es especialmente relevante porque las contadoras registraban, en promedio, más años de educación de posgrado que sus colegas hombres. A pesar de ello, ellos obtenían mayores retornos salariales por su experiencia y cualificación.

Esto muestra que aumentar la formación profesional, aunque sigue siendo importante, no garantiza por sí sola condiciones salariales equivalentes. También influyen la posición que se ocupa dentro de la organización y otras desigualdades presentes en el mercado laboral.

Las barreras también aparecen en la trayectoria profesional

Las diferencias de género no se limitan al salario. Según el estudio Diferencias salariales por género en la profesión contable en Colombia 2008 – 2012, las mujeres tienden a vincularse con mayor frecuencia como asalariadas del sector privado o en cargos operativos y auxiliares, mientras los hombres tienen mayor presencia como independientes, empleadores o en el sector público.

También aparecen obstáculos para avanzar hacia posiciones de mayor responsabilidad. Este fenómeno suele describirse como techo de cristal, es decir, barreras que dificultan el acceso de las mujeres a cargos superiores, aunque formalmente puedan aspirar a ellos.

Estas barreras pueden aparecer de distintas formas: criterios de selección que favorecen perfiles tradicionalmente masculinos, horarios poco flexibles, falta de claridad en los procesos de promoción o estereotipos que afectan la confianza profesional.

A esto se suma la distribución del trabajo doméstico y de cuidado. Cuando estas responsabilidades recaen principalmente sobre las mujeres, pueden generar una doble jornada. La maternidad, además, puede convertirse en un momento de interrupción o desaceleración de la trayectoria profesional.

Una mayor presencia de mujeres en la alta dirección puede cambiar la dinámica

La participación femenina en consejos de administración y otros espacios de decisión también ha sido objeto de estudio. Los resultados del estudio Diversidad de género en el consejo y su incidencia en la responsabilidad social en empresas cotizadas de Colombia y México, sugieren que la presencia de una o dos mujeres puede quedarse en una representación principalmente simbólica.

En cambio, cuando la participación alcanza al menos tres mujeres o cerca del 30 % del consejo, algunos estudios encuentran efectos positivos en la adopción de prácticas de responsabilidad social empresarial y en el desempeño social y ambiental de las organizaciones.

También se ha asociado la diversidad de género en equipos de auditoría y comités de control con un monitoreo más riguroso de la información contable y una menor propensión a debilidades de control interno.

Por otro lado, el artículo académico Mujeres en la profesión contable: una revisión de los factores que inciden en su ejercicio profesional desde una perspectiva de género, señala que el género por sí solo no explica aspectos como el conservadurismo contable, la manipulación de ganancias o los tiempos de auditoría. Factores como la regulación o el tamaño de la firma también pueden influir.

El reto empieza desde la formación

Los asuntos de género también están presentes en la educación contable. Algunas investigaciones señalan que los planes de estudio tradicionales pueden reproducir estereotipos y dejar en segundo plano las contribuciones de las mujeres a la historia y al desarrollo de la contabilidad.

Por eso, se plantea ampliar la mirada y considerar que las experiencias profesionales también pueden verse afectadas por factores como la raza, la etnia, la clase socioeconómica, la edad, la discapacidad o la orientación sexual.

A esto se suman situaciones de hostigamiento, misoginia y acoso sexual identificadas tanto en espacios laborales como universitarios. Las fuentes también advierten sobre protocolos institucionales poco eficaces y dificultades para que las víctimas denuncien o hagan visibles estas situaciones.

En conclusión, la mayor presencia de mujeres demuestra que la profesión contable ha cambiado. El siguiente paso no consiste únicamente en aumentar su participación, sino en avanzar hacia condiciones en las que la formación, la remuneración, las oportunidades de liderazgo y los entornos profesionales permitan una participación más equitativa.

Kevin Darley Guevara
Profesional de investigación del INCP

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *