El Consejo de Normas Internacionales de Ética para Contadores (IESBA, por sus siglas en inglés) viene desarrollando, desde enero de 2025, un proyecto orientado a fortalecer la ética en la cultura y gobernanza de las firmas de contabilidad y auditoría. Esta iniciativa parte de una premisa fundamental: si bien el cumplimiento individual del Código Internacional de Ética para Contadores Profesionales (en adelante, el Código) es esencial, no resulta suficiente si no está respaldado por estructuras institucionales que refuercen de manera consistente la primacía del interés público.
Específicamente, se busca establecer un marco basado en principios que permita a las firmas evaluar, fortalecer y demostrar la solidez de su cultura ética y de sus mecanismos de gobernanza en todas sus líneas de servicio. El enfoque no se centra en la incorporación de requisitos técnicos aislados, sino en la intervención de factores estructurales que influyen en la toma de decisiones: liderazgo, sistema de incentivos, mecanismos de supervisión y responsabilidad corporativa, entre otros.
Del diálogo global a la consolidación del marco
Durante 2025, el IESBA llevó a cabo un amplio proceso de diálogo con reguladores, firmas de distintos tamaños, organismos profesionales, académicos e inversionistas. A través de los aportes recogidos en diversas mesas redondas globales, se contrastaron los planteamientos iniciales del proyecto con la experiencia práctica del entorno profesional, se identificaron posibles desafíos de implementación y se evaluó la proporcionalidad del enfoque propuesto.
Como resultado de este proceso, el IESBA definió ocho elementos que constituyen la base conceptual del marco que se encuentra en desarrollo. Cabe precisar que estos elementos aún no configuran un estándar formal como tal, pero sí reflejan los factores que influyen de manera determinante en la construcción y sostenibilidad de una cultura ética en las firmas.
Elementos del marco sobre ética en la cultura y gobernanza de las firmas
- Liderazgo ético
El liderazgo ético se sitúa en el centro del marco del IESBA en la medida en que la orientación estratégica de la firma y la jerarquización efectiva de prioridades dependen de la alta dirección. La responsabilidad de actuar en pro del interés público debe integrarse explícitamente en la estrategia, políticas y sistemas internos de la firma, de modo que las decisiones tomadas en contextos de presión comercial reflejen coherencia con los valores éticos declarados. La forma como la dirección incorpore dichos valores en la asignación de recursos, en la evaluación del desempeño y en la resolución de dilemas complejos constituye un factor determinante para la cultura ética de la firma.
- Supervisión y gobernanza
La cultura ética requiere estar anclada en la estructura institucional de la firma. La incorporación de la dimensión ética en los órganos de gobierno y en los sistemas de supervisión permite monitorear su funcionamiento, evaluar la efectividad de políticas y procesos y asignar responsabilidades claras en materia de conducta. De esta manera, la ética deja de ser una expectativa implícita y se convierte en un componente integrado en la arquitectura de control y dirección.
- Perspectiva independiente
Incorporar voces externas a la firma puede aportar mayor objetividad en la supervisión de su cultura ética y en la toma de decisiones estratégicas. Estas personas o instancias independientes ayudan a cuestionar prácticas internas, reducir posibles sesgos organizacionales y asegurar que las decisiones también consideren el interés público. De esta manera, la firma puede enriquecer sus discusiones internas y fortalecer sus mecanismos de gobernanza.
- Rendición de cuentas en toda la firma
La cultura ética depende de todos los socios y el personal de la firma. Para que esta premisa funcione, la firma debe dejar claras las expectativas de comportamiento, incluir la ética dentro de los procesos de evaluación del desempeño y aplicar consecuencias cuando se presenten incumplimientos. De esta manera, los valores éticos dejan de ser solo declaraciones y se convierten en responsabilidades reales para cada persona dentro de la firma.
- Incentivos y desincentivos
Las decisiones y comportamientos dentro de una firma están muy influenciados por cómo se reconoce y recompensa el desempeño. Por eso, es importante que los sistemas de evaluación, promoción y compensación tengan en cuenta no solo los resultados profesionales, sino también el comportamiento ético.
Cuando las conductas correctas se valoran y las indebidas tienen consecuencias claras y proporcionales, se refuerza la coherencia entre lo que la firma dice que valora y lo que realmente promueve en la práctica.
- Discusión abierta y desafío constructivo
Una cultura ética sólida requiere que las personas dentro de la firma puedan expresar inquietudes, plantear dudas o cuestionar decisiones sin temor a represalias. Para ello, es importante contar con canales adecuados para reportar preocupaciones y asegurar que estas se atiendan de manera seria y consistente. Esto permite identificar riesgos éticos a tiempo y fomenta un ambiente donde el diálogo y el cuestionamiento responsable son parte natural de la toma de decisiones.
- Educación y formación
Una cultura ética sólida requiere formación continua para ayudar a los profesionales a enfrentar situaciones complejas con criterio y responsabilidad. Estos procesos de aprendizaje deben promover el análisis de dilemas éticos y la reflexión crítica, de modo que la ética se integre de manera natural en las decisiones y en la práctica diaria de todos los miembros de la firma.
- Transparencia
La transparencia ayuda a fortalecer la confianza dentro y fuera de la firma. Esto contribuye a comunicar de manera clara las expectativas éticas y actuar con coherencia cuando se enfrentan situaciones relevantes. Cuando la firma muestra con claridad cómo protege y prioriza sus valores, refuerza su credibilidad y legitimidad.
Próximos pasos
Con la publicación de estos elementos, el proyecto entró en una fase deliberativa en la que el IESBA ha planteado una serie de interrogantes que serán analizados con las partes interesadas en los espacios de discusión y socialización previstos para el primer semestre de 2026:
¿Cuáles serían los beneficios de contar con un marco que establezca una línea base ética global frente a la cual las firmas puedan evaluar sus prácticas de cultura y gobernanza en todas sus líneas de servicio?
Reconociendo que el Código ya aborda algunos —aunque no todos— de los elementos identificados, ¿qué implicaciones tendría incorporar este marco dentro del Código?
Alternativamente, ¿qué implicaciones tendría establecer el marco fuera del Código, como un instrumento disponible para adopción voluntaria?
- ¿Son los elementos propuestos claros, proporcionales e implementables en firmas de distintos tamaños y estructuras?
¿Existe algún componente adicional que deba considerarse para reflejar adecuadamente los elementos de las firmas que influyen en su comportamiento ético?
Estas preguntas evidencian que el IESBA aún está evaluando la arquitectura normativa definitiva del proyecto. En particular, debe decidir si el marco se incorporará al Código Internacional de Ética para Contadores Profesionales o si se emitirá como un instrumento independiente.
Durante el primer semestre de 2026 se avanzará en esta definición, lo cual permitirá establecer no solo el contenido del marco, sino también su nivel de obligatoriedad dentro del sistema internacional de normas éticas.
Redacción INCP

